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Ella ve cómo de mal se comportan sus hijos con la camarera y les da una lección muy buena.

Los buenos modales se tienen que aprender desde la más tierna infancia, para construir un mundo donde las personas ante todo se respeten las unas a las otras. Por este motivo, la madre de esta historia se quedó absolutamente horrorizada cuando un día comprendió que no había sabido enseñar bien esta lección a sus hijos. Afortunadamente, creo que supo remediarlo a tiempo. No sé si la historia es de verdad, pero igual la quiero compartir con ustedes ya que nos puede enseñar algo a todos.

Así es como según ella sucedieron las cosas:

“Así que… Soy la madre más mala del mundo… La más mala.

Llevé a los niños a Dairy Queen después de cenar. Pidieron su postre y esperé unos 5 minutos a que llamaran a nuestro número. Una jovencita (quizás de 17 años) le dio a cada niño su helado. Ni uno la miró a los ojos. Ninguno dio las gracias. Ni a ella, ni a mi… Así que esperé, conté a 10 en mi cabeza, mientras ellos se tomaban el helado y la chica tan sólo me miraba (probablemente porque pensó que yo estaba escuchando voces en mi cabeza) y miraba a mis hijos salir por la puerta. Les seguí afuera, donde con mucha calma tomé sus helados y mis niños vieron cómo los tiré en un cubo de basura cercano. Los tres rompieron en llanto histérico. Esperé, en silencio, en calma… Cuando se dieron cuenta de que tenía algo que decir se callaron.

Les expliqué que un día, si ellos tenían suerte, tendrían un trabajo como el de esa jovencita y esperaba que la gente les viera, que realmente les viera. Que les mirara a los ojos y les diera las gracias. Somos demasiado mayores a los 5,7 y 8 años como para ir por la vida sin tener modales y sin demostrar un mínimo de humanidad.

Así que hoy soy la mamá más mala del mundo”.


¿Qué te parece la actitud de esta madre?¿Harías tú lo mismo o crees que fue un castigo muy severo? ¡Compártelo a ver qué piensan otros padres!