El encuentro de este hombre con esta mujer muestra por qué no debemos juzgar el libro por su portada.

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Aunque la humanidad ha llegado muy lejos de muchas formas todavía tenemos muchos defectos. Por ejemplo muchas veces juzgamos a las personas según el aspecto. Pero la verdad es que ninguna persona es su apariencia, una persona es mucho más. Esta historia habla de este tema y lo que quiere es hacer que las personas no se fijen tanto en la apariencia, sino que miren el interior. Con gusto comparto esta historia, y espero que la gente se ponga a reflexionar. Nunca podemos olvidar que tenemos que tratar de amar a las personas por lo que son y no por el aspecto o por atributos externos.

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La historia comienza con un hombre que entra a un avión y toma su puesto, al lado de la ventana. Es un vuelo normal, de Tokio a Hong Kong. Pero luego, cuando una mujer con sobrepeso se sienta junto a él su peor pesadilla de repente se hace realidad.

“¡Hola! ¿Cómo estás?”, preguntó la mujer sonriendo mientras se sentó a mi lado. Ella tuvo que sentarse lentamente y presionar su trasero en la silla. Llenó todo el espacio que había.

Mientras se sentaba cómodamente puso su brazo grande en nuestro apoyabrazos. Su tamaño enorme ocupó cada centímetro disponible e hizo que me tuviera que recostar contra la ventana. Se inclinó hacia mí otra vez y repitió su saludo con una voz positiva y amable. Esto me me obligó a dar la vuelta y mirarla. “Hola”, le respondí con una voz claramente escéptica.

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Flickr

Giré y miré por la ventanilla otra vez mientras que hacía mala cara pensando en todas las horas que tenía que estar al lado de este monstruo.

Ella empujó mi brazo con su brazo grande y carnoso: “Mi nombre es Laura. Soy del Reino Unido. ”¿Y tú, eres de Japón? ”

“Malasia”, murmuré.

“Lo siento mucho si tienes poco espacio, ¿puedes aceptar mi disculpas? Si vamos a pasar seis horas juntos en este vuelo deberíamos ser amigos. ¿No te parece?”, me dijo mientras ponía su mano grande en frente de mi cara. Sin ganas tomé su mano en silencio.

Laura luego comenzó una conversación conmigo sin importarle mis reacciones hostiles. Ella habló con entusiasmo sobre sí misma y su viaje a Hong Kong, donde se iba a encontrar con sus amigos. Luego empezó a hablar y decir una lista larga de todas las cosas que le iba a comprar a sus alumnos.

Yo solamente contestaba cuando preguntaba cosas sobre mí. Aunque yo era frío con ella, ella seguía hablando y hacía comentarios positivos cuando yo le hablaba. Su voz era cálida y dulce. Cuando nos sirvieron la bebida y la comida ella se preocupaba de que yo tuviera el espacio suficiente.

“¡Yo no quiero molestarte con mi tamaño de elefante!”, dijo con sinceridad.

Sorprendentemente, mi cara de desprecio empezó a cambiarse a una cara sonriente. No pude evitarlo, pero poco a poco fui bajando la guardia.

Era interesante hablar con Laura. Ella era muy culta y sabía mucho sobre filosofía y ciencias naturales. Ella podría transformar un tema que se sentía completamente aburrido en algo muy interesante.

Sus comentarios eran divertidos e inspiraban. Cuando nuestra conversación llegó a temas culturales quedé sorprendida de sus comentarios inteligentes y con sus análisis.

Mientras estábamos hablando, Laura lograba sacarle una sonrisa a todas las personas del personal que pasaban por nuestro lado.

Cuando una azafata tomó nuestros platos Laura hizo varios chistes sobre su tamaño e hizo que la azafata se riera mucho. Al fin la azafata tomó la mano de Laura y la abrazó. ”¡Tú me pones de muy buen humor!”

Los siguientes minutos Laura escuchó y le dio varios consejos a la azafata sobre su peso. ”Ahora tengo que trabajar, pero ya regreso y hablo más contigo sobre esto”, respondió la azafata agradecida.

“¿Alguna vez ha pensado en perder peso?”, le pregunté a Laura.

“No. He trabajado duro para ser la que soy. ¿Por qué quisiera cambiarme?”

“¿No estás preocupada por las enfermedades del corazón que vienen con el exceso de peso?”.

“No, para nada. Solamente vas a tener esas enfermedades si todo el tiempo te preocupas por tu peso. A menudo se ven anuncios de diferentes compañías de pérdida de peso. Dicen cosas como: ”Aléjate de tu equipaje extra para que puedas ser la que eres”. Esas cosas son pura bobada. No puedes sentirte libre hasta que no te sientas segura contigo misma, no importa como te veas o como seas. ¿Por qué iba a tirar a la basura mi tiempo en diferentes dietas cuando tengo cosas mucho más importantes que hacer y tanta gente nueva por conocer? Yo como sano y camino mucho. Yo soy así de grande porque así nací. La vida es mucho más que preocuparse por su tamaño durante todo el día.”

Tomó un trago de su vino. “Por otro lado, Dios me ha dado tanta alegría que necesito un cuerpo más grande para que me quepa todo. ¿Para qué tomar el riesgo de perder toda mi alegría a través de bajar de peso?”

“La gente muchas veces me ve como una mujer gorda con un trasero grande, muslos grandes y un par de senos grandes. Me ven como una vaga y como una persona que no tiene fuerza. Pero están equivocados”, dijo Laura mientras tomaba su copa de vino con la mano. ”Por favor, ¿me das un poco más de este vino tan fantástico?”.

Laura le sonrió a la azafata y dijo: ”Qué servicio tan excelente”.

Luego Laura me miró otra vez y me dijo. “En realidad soy una persona delgada en el interior. Estoy tan llena de energía que a las personas les resulta difícil seguir mi ritmo. ¡Yo tengo mis kilos extra para frenar la velocidad, o si no hubiera corrido como una loca y hubiera cazado a los hombres!”

”¿Los hombres te cazan?”, le pregunté y sonreí.

“Por supuesto que sí. Estoy casada y muy feliz pero pasa muchas veces que hombres me piden matrimonio. La mayoría de ellos tienen problemas en sus relaciones y necesitan alguien en quien confiar. Por alguna razón les gusta hablar conmigo. Yo creo que debería trabajar dando consejos en vez de ser profesora”.

Tomó una pausa, pensó y luego dijo: “Tú sabes, la relación entre hombres y mujeres es tan complicada. Las mujeres adoran a los hombres y los llaman ”mi amor” hasta que se enteran de que los hombres les han mentido y entonces las mujeres se vuelven amargadas. Los hombres aman tanto a las mujeres que las ven como sus almas gemelas. Pero cuando miran sus tarjetas de crédito las mujeres se convierten en pequeños demonios para los hombres”.

La conversación tan inspiradora había convertido a este vuelo en algo fantástico. Yo también estaba fascinado de como ella atraía a todas las personas. Cuando el aterrizaje se acercaba casi todo el personal estaba al lado de nuestras sillas escuchando y bromeando con Laura. Los pasajeros a nuestros alrededores también participaban y se reían. Y Laura estaba en la mitad del vuelo y contagiaba a todos con su alegría.

Cuando nos despedimos en la terminal en el aeropuerto vi cómo ella caminaba hacia un grupo grande con adultos y niños que sonrieron mucho cuando la vieron llegar. Gritaban y la abrazaban. Ella se volteó, me miró y sonrió.

Yo quedé completamente abrumado cuando me di cuenta de que Laura era la mujer más hermosa que había conocido en toda mi vida.

¿Tú también opinas que Laura parece ser una mujer maravillosa? Por favor dale ”me gusta”.

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