Tweet about this on Twitter Pin on Pinterest Share on Facebook

No es un tiburón: La razón de por qué a la gente le da tanto miedo es aún peor

Era un día normal en la playa en Panama City en Florida, Estados Unidos. La gente se estaba bañando y disfrutaba de las olas y el mar.

Pero de repente todo cambió cuando dos turistas de repente se giraron hacía el horizonte,

Afuera en el mar algo se movía e hizo que Jessica Simmons quedara congelada del terror.

“Tiene que ser un tiburón”, pensó Jessica.

Pero cuando escuchó los gritos de ansiedad empezó a entender lo que estaba ocurriendo.

© Facebook/WesWyatt

15 minutos antes Roberta Ursey, su marido, su madre, sus hijos y sus sobrinos habían bajado al agua para refrescarse y nadar un poco.

Roberta Ursrey estaba saliendo del mar cuando se giró a buscar a sus hijos. Entonces se dio cuenta que estaban mucho más lejos de la playa de lo que pensaba.

Preocupada empezó a nadar otra vez.

Entonces escuchó los gritos, según Washington Post.

”Gritaban y lloraban, como si estaban atrapados de alguna forma”, recuerda Roberta.

Fuertes corrientes habían sacado a los niños lejos de la playa.

© Facebook/Tina N Roger

”La gente nos dijo que nos quedáramos en la playa”, dice Roberta.

Pero Roberta no se podía quedar mirando como sus hijos se ahogaban. Así que ella y el resto de la familia salieron y empezaron a nadar contra los hijos.

Pero la corriente era mucho más fuerte de lo que pensaban y el mar se fue llevando a la familia lejos de la playa.

En total 9 personas estaban en peligro, inclusive la madre de Roberta que había tenido un infarto mientras trataba de sobrevivir, según  Washington Post.

Jessica vio todo de la playa y se dijo a sí misma: “gente no va a morir hoy. No va a ocurrir; no vamos a dejar que ocurra”.

Jessica, que siempre ha sido una buen nadadora, no se podía quedar mirando todo sin hacer nada.

Ella tomó una plancha de surf y se lanzó al mar.

© Facebook/JessicaSimmons

Otra gente que estaba en la playa la vio meterse al mar y trataron de ayudar. Entonces tuvieron la idea de crear una cadena humana que fuera tan larga que alcanzara a la gente que necesitaba ayuda.

Más de 80 personas se pararon en fila en el mar. Se tenían de la mano para que la corriente no arrasara a nadie.

Muchas de las personas en la fila tenían el agua hasta el cuello y al final la cadena alcanzó a los hijos y el resto de la familia de Roberta.

©Facebook/Tina N Roger

Pero cuando Jessica, que era la que estaba más adentro en el mar (en la cadena), vio a la abuela de la familia sabía que algo estaba mal.

Situación grave

Había tragado mucha agua y estaba exhausta. Le pidió a Jesscia que salvara a los otros y que la dejara morir. Pero Jessica se negó a hacer eso. Ella estaba decidida a salvar a todos en el mar.

La mujer mayor, que había tenido un infarto, por fin había logrado salir del agua y estaba a salvo.

© Facebook/RebecaSolnit

Afortunadamente personal de la ambulancia se encargó de ella rápidamente. En el hospital su estado se puso más estable.

Cuando todas las personas del mar habían sido salvadas la cadena humana se regresó a la playa.

En la playa había un grupo de gente que no paraba de aplaudirle a la gente que había arriesgado su vida para salvar a estas personas.

Gracias a la valentía de ellos un grupo entero de personas había sido rescatado. Una nube de emociones, sentimientos y euforia inundó toda la playa.

¡Así siempre se debe comportar la humanidad!

Roberta Ursey y su familia siempre van a estar agradecidos con Jessica y las otras personas de la cadena humana. Si nadie hubiese reaccionado la familia probablemente hubiese muerto ese día.

Afortunadamente Jessica y los otros mostraron una solidaridad que siempre va ser recordada. Comparte si esta historia también te da esperanza para la humanidad.

 

Leer más sobre

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *