Marido hace daño con esto a su mujer todos los días – cuando ve su error es ya demasiado tarde

Marido hace daño con esto a su mujer todos los días – cuando ve su error es ya demasiado tarde

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El bloguero Matthew Fray estuvo casado nueve años antes de divorciarse. Dio por hecho que su mujer estaría ahí para él, sin importar qué, durante demasiado tiempo. Pero no son sólo los grandes problemas los que pueden hacer que una matrimonio se hunda, las pequeñas cosas de cada día también cuentan, y mucho. 

Ahora Matthew escribe una carta abierta sobre sus errores. Aunque llega demasiado tarde. 

Shutterstock

Estimado marido inútil:

Sí, tú.

Sé lo que piensas. 

1. ¡No soy un marido inútil! ¡Trabajo 50 horas por semana para pagar la casa, los coches, los viajes, su maquillaje y las actividades de los niños! ¡Yo quiero a mi mujer y a mi familia!

2. ¡No soy un marido inútil! Yo hubiera hecho cualquier cosa por mi mujer. 

3. ¡No soy un marido inútil! Arreglo todas las cosas rotas en casa. Corto el cesped, saco a perro, tiro la basursa, cambio pañales, y llevo a los niños a sus actividades. 

4. ¡No soy un marido inútil! Me preocupo de que mi mujer tenga orgasmos cuando tenemos sexo, una vez por semana. 

5. ¡No soy un marido inútil! No bebo mucho, no consumo drogas, hago ejercicio, no le pego, no empleo feas palabras con ella y nunca he sido infiel!

Escúchame. Yo te entiendo. No piensas, de ninguna manera, que eres un marido inútil. Te admiro por todo lo bueno que haces y te aplaudo por todos los sacrificios que haces por tu esposa y tu familia. 

¿Pero sabes qué? Cierra la boca. Eres un idiota y un marido inútil. 

Yo no lo sé todo sobre relaciones. Puede que no sepa mucho. Pero sé una cosa MUY importante: soy un idiota y fui un marido inútil. 

En la Semana Santa de este año, mi mujer se quitó su anillo de casada, que había llevado durante 9 años, y me dijo que me dejaba. Me hizo daño. Me quedé sin respiración. Me quedé asustado. Pero no estaba sorprendido. 

Porque nosotros (maridos) tenemos más control de lo que creemos. 

Todos, hombres y mujeres, debemos tomar más responsabilidad de la que solemos. 

Y eso es lo que voy a hacer a partir de ahora. Asumir más responsabilidad. 

El tema de discusión hoy es el siguiente:

Si yo hubiese sido el marido que tendría que haber sido desde el principio de la relación, ¿hubiese llegado al punto en que mi mujer hubiese buscado la tranquilidad y la felicidad en otro lugar?

Ella fue la que terminó la relación como lo hizo, también tiene su parte de responsabilidad. 

Pero yo tengo que asumir mi responsabilidad también, al menos de una parte. 

Yo NO ERA el marido perfecto. 

Ni siquiera estoy seguro de haber sido un buen marido. 

Yo la quería. Yo era bueno con ella. Yo quería hacerla feliz. 

Yo quería cuidarla y pagar todo para ella. Yo iba al trabajo cada día por ella. Ella daba sentido a mi vida. Yo quería estar con ella para siempre. 

Pero yo era un idiota. Un egoísta. Yo pensaba que estaba dando lo mejor de mí en los dos últimos años de nuestra relación, yo puse todo de mi parte para que las cosas mejoraran, pero no fue suficiente para compensar los años anteriores. 

Pixabay

Viendo los Masters de golf

Yo no tenía ni idea entonces, pero hace cuatro años algo determinante en mi vida ocurrió durante la final del torneo de Master golf, el torneo más popular del año entre los fans del golf en America. 

En Ohio, esos días entre Semana Santa y el Master el tiempo suele darnos una tregua y nos regalas algunos bonitos días. 

A mi ex mujer le encanta estar fuera. Creció en el campo y estar en casa en un bonito día no es la mejor forma de pasar el día para ella. 

Hacía un día precioso durante esa final del golf. Nuestro hijo no tenía ni un año. Y mi mujer quería que disfrutásemos el día fuera, toda la familia. 

Quería salir a pasear en la montaña. 

Ir la zoo. 

Ir al bosque. 

Suena bastante razonable, ¿no?

Yo también lo pienso. 

Pero justo ese domingo, sin tener ni idea de que nuestro matrimonio podía estar haciendo aguas, para mí eso no sonaba nada razonable. 

Esta fue la situación: 

Yo: Cariño, sólo quiero ver mi torneo favorito. Esto sólo pasa una vez al año. 

Mi mujer: No puedo creer que quieras estar en casa en día tan maravilloso fuera. ¿No quieres hacer algo divertido con tu familia?

Yo: No quiero quedarme en casa en día tan agradable fuera, casi me gustaría que estuviese lloviendo, y claro que quiero hacer cosas divertida juntos, pero este torneo es un fin de semana al año. Y resulto que es hoy. Me gustaría verlo. Lo siento.

Este hecho volvió como un golpe en la cara durante los Masters esta año. Estaba en la tele. Pero nadie más estaba en casa. Ella ya se había ido. Mi hijo se había ido con ella. Y yo estaba allí. Estaba despierto, pero no estaba en casa. 

Estuve tentado a mirar quién ganó el maldito torneo ese año, porque, sinceramente, no lo recuerdo. Quizá Justin Rose o Adam Scott. Pero sinceramente, ¿a quién le importa?

Yo elegí el Master a un domingo perfecto con mi mujer y mi hijo. 

¿Y sabes qué? Hombre que piensas que eso es perfectamente razonable:

Eres un idiota. Un marido inútil, exactamente como yo. 

Como cometí el peor de los crímenes, después de las cosas obvias como abuso o maltrato. 

Shutterstock

Dejé a mi mujer sola en nuestro matrimonio.

Exactamente como en ese domingo de la final del torneo hace cuatro años. 

Es como cuando ella se queda en casa un viernes por la noche, cuidando de los niños y viendo Mujeres Desesperadas sola, mientras tú estás en el bar con los amigos. 

Es como cuando te dice que vayáis a la cama juntos un lunes de fútbol por la noche, pero tú estás demasiado ocupado siguiendo a tu equipo para unirte a ella. 

Es como cuando te pide que te unas a ella y su familia para una comida y tú dices que no porque prefieres quedarte en casa solo viendo una película, y jugar a videojuegos, o jugar al golf, o la póquer. 

Es como cuando vas a una fiesta y te pasas todo el tiempo bebiendo y riendo con tus amigos, y en ningún momento la tomas de la mano, o le susurras al oído lo guapa que está, o la buscas con la mirada entre la gente. 

Es como cuando te vas del hospital para dormir una noche completa el día que tu hijo ha nacido, incluso aunque tu mujer te pida que te quedes. 

Es como cuando no te das cuenta de todas las cosas de las que ella se tiene que encargar, y de las que tú no te das cuenta, como organzar horarios, las cosas de la casa, comprar regalos para los cumpleaños, bodas y graduaciones, mantener la casa limpia, y un millón de cosas más que todavía estoy demasiado ciego para ver como para reconocer, mientras aún recojo las piezas rotas de mi casa vacía.

La lección más dura que jamás he aprendido es que tú puedes tener las mejores intenciones del mundo, puedes ser bueno, y cariñoso, y dispuesto a sacrificarte...

Y aún así puede acabar mal. 

El camino al infierno está lleno de buenas intenciones. 

He escuchado este proverbio muchas veces en mi vida, pero hasta ahora no lo había entendido. 

¿Sabes? Es gracioso. Podría haber grabado el maldito torneo. 

Y eso puedes hacer tú también.

Somos personas rotas. Somos maridos inútiles. 

Pero, caballero, no tenemos por qué serlo. 

La carta fue escrita y publicada por Matthew Frays en esta página.

MaxPixel

Esta carta es un recordatorio para todos, no importa si estáis casados o vivís juntos como pareja, una relación es necesario mantenerla, siempre. 

Comparte esta carta con tus amigos en Facebook, quizá pueda salvar alguna relación. 

 
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