”Querida chica del bañador verde”: La carta viral que conmueve al mundo.

”Querida chica del bañador verde”: La carta viral que conmueve al mundo.

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Playa, sol, baños con amigos... ¿A quién no le gusta el plan? Sin embargo esa escena de diversión supone, para muchísimas personas, enfrentarse a un momento muy difícil, el de quedarse en traje de baño frente a los demás. Son sentimos casi desnudos, la ropa ya no puede disimular lo que pensamos que son defectos. Es muy obvio que nadie es perfecto y todos tenemos inseguridades, pero eso no evita que nos dé vergüenza mostrar nuestro cuerpo frente a los demás tal y como es en un mundo en el que parece que no está permitido no ser perfecto, la gran mentira que hace tanto daño. Jessica Gómez vio en primera persona una situación que refleja perfectamente esto y quiso enviarle un mensaje a una adolescente acomplejada por su cuerpo que vie en la playa. Jessica escribió un post en Facebook dedicado a ella, pero en realidad el mensaje va dirigido a todos, incluso a la adolescente que un día fue la propia Jessica. El post de "Querida chica del bañador verde" consiguió más de 99.000 compartidos y 70.000 me gustas en tan sólo un par de días. Merece la pena leerlo y descubrir por qué.

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Jessica Gómez cuenta a FCINCO que se trata de una historia real.

“Fui con mis hijos a Xivares (que es nuestra playa favorita del mundo) y ella estaba allí, con sus amigos y su amiga de la melena. Todo lo que escribí, lo pensé realmente al verla. Quizá porque me veía a mí misma años atrás. Escribir la carta quizás era mi manera de recordármelo a mí misma para, algún día, decírselo a mi hija y también a mi hijo”.

“Sabía que muchas personas se iban a sentir identificadas. Pero ni de lejos imaginaba esto”, cuenta Jessica refiriéndose a la gran repercusión de su post.

“Creo que no es sólo el post: es la gente. Son los comentarios. No me imagino a un adolescente creyendo lo que la desconocida señora de la toalla de al lado le está contando, pero si miles de personas están diciendo lo mismo… Pues igual es verdad que no estoy tan mal como creo. ¿No?”, comenta sobre la repercusión de su post. “Créeme, créeme, créeme. Eres perfecta como eres”, le diría a la chica del bañador verde si se la encontrase otra vez..”Y enfatizaría el “créeme” todo lo que pudiera. Porque sospecho que no me creería”, dice Jessica.

“La adolescencia está ese inevitable momento biológico en el que nos formamos como personas y, como animales sociales, buscamos la aceptación del grupo. Y creo que es en ese momento cuando el bombardeo de “lo que necesitas ser/tener” para ser aceptado nos hace daño. Creo que el error está en que nos enseñan a aceptar la igualdad, y no la diferencia. En intentar que todos seamos felices siendo iguales, en lugar de recordarnos que todos somos diferentes, y que en nuestras diferencias está lo que nos hace únicos. Y también creo que algunas heridas que se abren en esa edad te pueden llegar a durar toda una vida. Deberíamos tener mucho más cuidado con los mensajes que mandamos y que permitimos que se manden”, explica la autora. “Me han escrito madres y padres para darme las gracias, porque sus hijos e hijas adolescentes lo han leído y se han parado a reflexionar.

Aquí tienes el texto íntegro del potente post de Jessica:

QUERIDA CHICA DEL BAÑADOR VERDE:
Soy la mujer que está en la toalla de al lado. La que ha venido con un niño y una niña.Primero que nada, decirte que estoy pasando un rato muy agradable junto a ti y tu grupo de amigos, en este trocito de tiempo en el que nuestros espacios se rozan y vuestras risas, vuestra conversación ‘transcendental’ y la música de vuestro equipo me invaden el aire.¿Sabes? He alucinado un poco al darme cuenta de que no sé en qué momento de mi vida he pasado de estar ahí a estar aquí: de ser la chica a ser “la señora de al lado”, de ser la que va con los amigos a ser la que va con los niños.Pero no te escribo por nada de eso.

Te escribo porque me gustaría decirte que me he fijado en ti. Te he visto, y no he podido evitar verte.Te he visto ser la última en quitarte la ropa.Te he visto ponerte detrás de todo el grupo, disimuladamente, y quitarte la camiseta cuando creías que nadie te miraba. Pero yo te vi. No te miraba, pero te vi.Te he visto sentarte en la toalla en una cuidada postura, tapando tu vientre con los brazos.Te he visto meterte el pelo tras la oreja agachando la cabeza para alcanzarla, quizá por no mover los brazos de su estudiadísima posición casual.Te he visto ponerte en pie para ir a bañarte y tragar saliva nerviosa por tener que esperar así, de pie, expuesta, a tu amiga, y usar una vez más tus brazos como pareo para taparte: tus estrías, tu flaccidez, tu celulitis.Te vi agobiada por no poder taparlo todo a la vez mientras te ibas alejando del grupo tan disimuladamente como antes lo hiciste para quitarte la camiseta. No sé si tenía algo que ver, en tu descontento contigo misma, que la amiga a quien tú esperabas se soltaba su larguísima melena sobre una espalda a la que sólo le faltaban unas alas de Victoria’s Secret. Y mientras tanto tú ahí, mirando al suelo. Buscando un escondite en ti misma, de ti misma.

Y me gustaría poder decirte tantas cosas, querida chica del bañador verde… Puede que porque yo, antes de ser la mujer que viene con los niños, he estado ahí, en tu toalla.Me gustaría poder decirte que, en realidad, he estado en tu toalla y en la de tu amiga. He sido tú y he sido ella. Y ahora no soy ninguna de las dos -o acaso soy ambas aún- así que, si pudiera dar marcha atrás, elegiría simplemente disfrutar en lugar de preocuparme -o vanagloriarme- por cosas como en cuál de las dos toallas, la suya o la tuya, prefiero estar.Quisiera poder decirte que he visto que llevas un libro en tu bolsa, y que cualquier vientre que ahora tenga tus dieciséis años perderá, probablemente, su tersura mucho antes de que tú pierdas la cabeza.

Me gustaría poder decirte que tienes una preciosa sonrisa, y que es una pena que estés tan ocupada en ocultarte que no te quede tiempo para sonreír más.Me gustaría poder decirte que ese cuerpo del que pareces avergonzarte es bello sólo por ser joven. ¡Qué coño! Es bello sólo por estar vivo. Por ser envoltorio y transporte de quien en realidad eres y poder acompañarte en cuanto haces.Me encantaría decirte que ojalá te vieras con los ojos de una mujer de treinta y pico porque quizás entonces te darías cuenta de lo mucho que mereces ser querida, incluso por ti misma.Me gustaría poder decirte que la persona que algún día te quiera de verdad no amará a la persona que eres a pesar de tu cuerpo, sino que adorará tu cuerpo: cada curva, cada hoyito, cada línea, cada lunar. Adorará el mapa, único y precioso, que dibuja tu cuerpo y, si no lo hace, si no te ama así, entonces no merece que le ames.

Me gustaría poder decirte que -créeme, créeme, créeme- eres perfecta como eres: sublime en tu imperfección.Pero, ¿qué te voy a decir yo, si sólo soy la mujer de al lado?Aunque, ¿sabes qué? Que he venido con mi hija. Es la del bañador rosa, la que juega en el río y se está untando en arena. Hoy sólo le ha preocupado si el agua estaría muy fría.A ti no te puedo decir nada, querida chica del bañador verde…Pero todo, TODO, se lo voy a decir a ella.Y todo, TODO, se lo diré a mi hijo también.Porque así es como todos merecemos ser queridos.Y así es como todos deberíamos querer.

Creo que este mensaje merece la pena ser compartido.

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