El desgarrador relato de este padre sobre su odisea y el de su esposa para tener un hijo.

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Durante tres años, Dan y su esposa, Leah, intentaron tener hijos. A medida que el tiempo pasaba, la pareja fue descendiente en una espiral de decepciones. Intentaron de todo: tratamientos con hormonas, inseminación intrauterina, remedios caseros… Pero nada funcionaba. Como Dan y Leah se acercaban a la cuarentena, su reloj biológico les precupaba. Mientras, sus amigos y familiares les preguntaban constantemente cuando tendrían niños. Estaban bajo mucha presión, por decir poco. De todas formas Dan y Leah continuaron luchando. Recientemente, Dan entró en su Facebook y escribió una carta abierta para describir su lucha por convertirse en padres. Su carta es cruda, honesta y ofrece una detallada descripción de lo que tratar de quedarse embarazados de forma “artificial”. Pero también trata de la desgarradora experiencia de una pareja que sufre un aborto espontáneo. El mensaje de Dan es tan crudo que se me saltaron las lágrimas al leerlo. “¿Tienes un minuto? Tengo una historia larga que contarte”, empieza su carta. Creeme que querrás leer esto.

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“¿Tienes un minuto? Tengo una historia larga que contarte.
Leah y yo hemos tratado de quedarnos embarazados por 3 años. No estoy seguro de cuando, exactamente, dejamos de tomar precauciones. Como en todos los planes, no empezamos con un plan, en su lugar decidimos que si nos quedábamos embarazados eso estaría genial.

Y entonces no nos quedamos embarazados. Quiero decir, miren, cuando estás en tu veintena, parece que no puedes mirar a alguien sin dejarla embarazada. Todos hemos oído sobre alguien que se embarazó usando 2 condones, lubricante espermicida y un DIU. ¿Verdad? Pero nosotros no nos quedábamos embarazados. No pasa nada.
En nuestros 30, las cosas son un poco más difíciles. Así que hace tres años empezamos a usar aplicaciones y calendarios para rastrear esto y aquello. Pruebas de ovulación, trucos tradicionales como posiciones y momentos determinados. Algunas reglas se retrasaron. ¡Y algunos incluso nunca vinieron!
Pero no nos quedába embarazados”.

“Así que fuimos al médico. Citas para extraer sangre, muestras de semen y medir partes, entre otros. Siendo como es la ciencia médica recibimos la respuesta a nuestros problemas: ‘Están bien, no debería haber ningún problema’.
¿Alguna vez los doctores dicen ‘esto es lo que está mal y así es como lo vamos a arreglar? ¿ Y luego darles pastilla y todo está bien?. Esta no es mi experiencia. Mi experiencia es:

No nos quedábamos embarazados.

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Entonces llegaron las hormonas para Leah. Junto con esas hormonas vino el darse cuenta de que casi nada de esto estaba cubierto por el seguro, y que la cobertura que nos daban se reducía a medida que avanzaba el procedimiento. Miren, las compañías de seguros tratan lo de quedarse embarazado como si uno tratara de enfermarse. ¿Cómo podrían imaginarse que quieres quedar enfermo? Bueno, j***nse, compañías de seguros. Éste es el por qué.
No nos quedábamos embarazados.
Puede que que no fuera un buen momento, o algo, Dios sabrá. Normalmente esto está bien, pero estamos rozando la cuarentena y nuestro reloj biológico suena. El médico nos dijo que ciertos niveles de hormona estaban bajos, más bajos de lo que deberían, y eso significaba que estaba menguando la cantidad de óvulos”.
“Déjenme decirles algo. No hay nada que pueda hacer sentir a una mujer más joven, bella y vibrante que ‘tienes una cantidad menguante de óvulos y es momento de lelgar al ritmo’. Deberían intentarlo, quizás en un bar.

Y ahí es cuando empezamos con la IIU, la inseminación intrauterine. La IIU es, coloquialmente, el método rellenador de pavo. Cuando nos hablaron de él, trataba de escuchar lo que el doctor realmente decía, pero todo lo que podía oir en la habitación de suelos blancos aperlados y el poster con una vagina alienígena era ‘menguante’.
Para Leah, al final lo logramos, lo que significa un régimen de estimuladores hormonales para facilitar la producción de óvulos. ¿Son conscientes de lo que le pasa a la gente cuando sus hormonas se salen de lo normal? No son felices. A no ser que estén felices, porque en ese caso están muy felices. No hay término medio. No hay un día normal. Su labora era sentir como su alma y cerebro ardían.
La mía era tratar de no decir nada torpe, porque ella siempre necesitaba estar tranquila. Intenté evitar frases conflictivas como ‘¡Ei! o ‘buenos días’ o ‘te quiero’, pero seguía jo***ndola, y abrir mi boca o permitir a Leah ver programas de televisión o anuncios publicitarios, leer libros, para que interactuara con el mundo de alguna forma”.

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“Lo mejor era cuando alguien le preguntaba cuándo íbamos a tener hijos. Esto era lo mejor.
Entonces, después de uno o dos ultrasonidos para asegurarnos de que los óvulos estaban ahí, en su lugar con sus pequeños folículos, le daría a mi esposa fóbica a las agujas una inyección en su muslo para iniciar el proceso de ovulación. Ella dice que no tiene tanto miedo a la aguja sino a ser pinchado por mi con la aguja. Pero es lo mismo. ¿Verdad?.
Con el tiempo, desarrollé un método con el que ella miraba para otro lado, cerraba sus ojos y lloraba, mientras trituraba todos los huesos de mi mano izquierda, y yo contaba a tres y la inyectaba con la derecha. No la inyectaba a la de tres. Intentaba elegir cualquier momento al azar. A menudo ella ni la notaba.
Tras todo ese romance, pensarán que abstenerse del sexo por unos días sería duro, pero están equivocados. Deben pensar que estamos teniendo muchísimo sexo, pero resulta que tienes que hacer que tus reservas de semen se acumulen durante unos días antes de recolectarlo”.

“Durante el último par de años, me volví bastante experto sobre mis depósitos de esperma. El primero fue el de hace unos párrafos, para analizarlo. No puede ser más raro. Puedes hacerlo en casa si quieres, pero ahí estás a contrarreloj para obtener una muestra para el laboratorio a tiempo. No necesito ese tipo de estrés.
No hablo mucho de esto, pero me gusta pensar que soy bastante buena a la hora de ocuparme del arte de la producción de esperma, pero nunca había entrado en una habitación diseñada para la masturbación, mientras la gente esperaba fuera, esperando que mi masturbación marchara bien. Quizás así era la vida de Eddie Murphy en la película “Un príncipe en Nueva York”, pero yo estaba menos familiarizado con eso.

La habitación era una combinación de habitación de hotel y oficina. Tenía una gran foto del estadio e la Universidad del Estado de Ohio lleno de seguidores en la pared, sobre un pequeño sofá de vinilo. Había una sábana púlcramente doblada, fresca e impeccable, colgando en uno de los posabrazos. Una radio reloj descansaba sobre una mesita, sintonizada en una radio política local, resonando bajo una lámpara de luz tenue, a juego con un cubo de Madera con un diminuto cajón, hecho específicamente para almacenar el vaso con la muestra. Bajo la mesa había cuatro o cinco revistas que yo no quería tocar. Normalmente, dos Playboys, un Penthouse y uno de Swimsuit Issue. Al otro lado del sofa había un pack de TV/DVD con un DVD ya cargado. Tampoco quería tocar el control remoto, de verdad. Estaba sobre un cofre de mimbre.
Me chocó lo del mimbre como el peor material para una habitación diseñada para la masturbación masculina. Ya se que todos tratan de apuntar al vasito, pero también se que han habido bastantes accidentes en esa oficina como para que hubiera un cartel laminado indicando qué hacer en caso de accidente”.

“El primer paso, en caso de accidente, es no tratar de ocultarlo metiendo el desastre en el vasito. Ese es un gran no. Eso altera tu muestra, lo que supone que tu compañera sera inseminada con fibras de alfombra si es que entendí bien, además que es también antihigiénico.
El Segundo paso es decirle al personal de recepción que tuviste un accidente, lo que suena horrible. La gente que trabaja en el laboratorio son personas que, según mis calculus, lidian con unos 80 hombres por día que se acaban de masturbar, o están a punto de hacerlo, así como con su esperma. Seguro que son profesionales.

Pero aun así, todos están un poco con la risa tonta, un poco ansiosos. Todos sabemos que esto es un poco tonto, y que yo recién estuve tocando mi pene, y tú eres la abuela de alguien, y aunque tengas una pequeña chapa con la forma de un espermatozoide para romper la tension, todos nosotros, si tuviéramos elección, preferiríamos quemarnos vivos que discutir algo de esto, sin ya hablar cuando uno fracasa en su misión. ¡Ups!

El DVD cambió con el tiempo, pero todavía es del mismo tipo. Normalmente producciones europeas de los 90 con fantasías sobre un barco, escenas con aceitosas falsas lesbianas manostijeras, con uñas que me ponían muy nervioso. Me fijaba cada vez que iba y siempre eran horrorosas. Hay gustos para todo imagino, yo doy gracias a internet.

¡Ah! Y se supone que debes hacerlo en seco. La lubricación resulta que puede alterar la calidad del semen, lo que parece una acción bastante tonta por parte de la lubricación.

Pero sí, di con una rutina.
Cuando tu muestra ha sido lavada y centrifugada, o lo que sea que hacen con ella, la ponen en una bolsa de papel que llevas al despacho del doctor para el procedimiento. Los que llevamos mucho tiempo sabemos detectar bien a las parejas novatas. Su incomodidad y optimismo es muy tierna. Sonríen y miran alrededor mientras caminan, esperando que nadie note la bolsa que llevan entre sus dedos.
Yo transporto la bolsa de papel en un contenedor para la comida. El mismo sandwich de pavo que he tomado durante años. Con la esperanza, sí, pero el escepticismo y la rutina. El UII en si es bastante rápido y, por lo que entendí, indoloro, con la usual desagradable experiencia de ir al ginecólogo. Te hacen uno o más ultrasonidos para asegurarse de que todo está en su lugar y luego colocan la salsa sobre los menudillos. Perdón, ya lo se, insisto con las metáforas del pavo.
Y luego a espera”.
“Te advierten que es mejor no hacerte pruebas de embarazo porque miden los niveles de hormonas, y luego de tomar todo tipo de mierdas todo el mes, puedes provocar un falso positivo. Así que esperas y se dan manchas. ¿Son manchas o la regla empezando?
No sabes. Así que esperas y esperas y esperas.
Y algunas veces viene su periodo y empiezas de nuevo. Paso uno. Y algunas veces no viene. Pero la segunda línea no desaparece, o el +, o lo que sea que hagan estas pruebas. Así que esperas y es negativo, pero esperas, y ves a tus amigos quedándose embarazados, y te pones un poco triste. Pero te enfadas contigo mismo porque quieres sentirte feliz por los demás, y eso no es justo para ellos. Y entonces la chica de 17 años de la calle de enfrente se queda embarazada y te pones un poco más triste. Y tus primos se embarazan y te pones un poco más triste.
Y tú ves a la gente gritar a sus hijos, y golpearles en Kroger, y sólo quieres morir porque darías lo que sea por tener un hijo y tener una discussion en el pasillo de los cereales.
No quieres odiar a la gente, no quieres, creo que los bebés son hermosos. Creo que los niños son geniales, pero no puedes evitar sentir cellos. La envidia, el resentimiento. Realmente se te mete dentro. Y buscas el lado positivo y hablas sin cesar de tus opciones”.

“Y entonces ves a alguien en internet colgando comentarios sobre la gente se atreve a asumir que quiere hijos cuando no tener hijos es lo mejor, lo que está bien, tenlos o no tenlos, no me importa, pero queremos procrear, y nosotros queremos lo que tú podrías tener y elegiste no usar.
Y queremos decírtelo, pero la gente no habla de esto. Porque no quieres hablar de esto.
Porque te pasas todo el día pensando en ello, lidiando con ello. Tratando de no llorar. Tratando no transformarte en HI y Ed de Raising Arizona, robando bebés en la noche.
Y los médicos empiezan a hablar sobre el próximo paso a seguir y el próximo paso a seguir es muy caro, así que lo intentas una vez más. Y luego, mientras estás en Kansas en un viaje de carretera con un amigo, tu esposa hace un UII con un depósito congelado que dejaste detrás.
Y te quedas embarazado”.

“Vas a que te hagan un análisis de sangre dos semanas después y te dicen que estás embarazado y lloras. Enormes lagrimones de alivio. Y luego te asustas porque, para ser honestos, perdiste la esperanza hace meses, pero ahora tienes que prepararte para un bebé.
Semanas después vas a hacer un ultrasonido y ahí está, quiero decir, sí, es un renacuajo con una gran cabeza. Ahí está su cerebro y su corazón latiendo y es real.
Y te relajas”.

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“Estamos a finales de nuestros treinta, lo que significa que hay altas posibilidades de que el embarazo no sea viable o que haya anormalidades cromosómicas o algo en esa línea. Pasamos mucho tiempo esquivando la idea pero hablamos de ello, sobre no entusiasmarnos demasiado. Saben, cuantas más dejas volar tu esperanza de más alto cae, pero nos dijeron que nos relajáramos.
Todo parecía estar bien y estábamos en buen camino, así que fuimos al último escáner antes de que nos asignaran a nuestro ginecóloco un par de semanas después, éramos todo chistes y sonrisas.

‘Lo siento, no puedo detectar el sonido de su corazón”….
Y entonces no estás embarazado”.

“ He sentido el tiempo detenerse antes; accidents de auto, caída de una valla, un salto en mountain bike que salió mal. Nunca sentí el vértigo infinito como cuando nos dijeron que nuestro bebé estaba muerto. Soy lógico, entiendo la ciencia y la biología. Se que era un feto no un bebé. Pero en mi cabeza, mi corazón, podía ya imaginarme hacerme mayor mientras se convertía en adulto y tenía sus propios hijos, y de repente se había ido.
Mientras escribo esto falta una semana para la fatídica fecha, como un accidente más adelante en la carretera al que intentas no mirar mientras conduces junto a él.
El mundo no va a detenerse. Todos nos levantamos y vamos a trabajar, porque pasa, la gente tiene bebés todo el tiempo.
Aborto.
Pero nadie habla de esto. Nadie va a Facebook y se lo dice a sus amigos, es pore so que esperas a decírselo a todos.
Pero entonces no tienes a nadie a quien decírselo. Cuando un miembro de tu familia muere puedes compartir tu dolor. Con un aborto tienes que decirle a la gente que alguien nunca va a nacer, alguien del que nunca oyeron y que nunca conocerán, pero que significaba todo para ti, que se ha ido.
Y no tienes la fuerza para hablar de ello. Se lo dices a tus padres, a un amigo cercano quizás, puede que a tu jefe. Quedé tan impactado cuando pasó que escribí a mi jefe diciéndole que no volvería ese día, pero que estaría de regreso la siguiente semana, lo que me choca ahora, no se ni cómo llegué a estar tan afectado.
Leah tenía una cita para una D y C, dilatación y curetaje, con anestesia general en el Hospital Christ enseguida, para que no pasara por el trauma de expulsar lentamente el tejido fetal durante la semana. No fue hasta que la llevaron me hundí. Solo con mis peores pensamientos y el café agrio de la sala de espera durante varias horas. Dios, no tengo idea de por cuánto tiempo.
La gente en el hospital era excelente, obtuvimos mucha información sobre grupos de apoyo a los que nunca fuimos, pero a los que deberíamos haber ido.
Sólo queríamos escondenos. Estoy agradecido a nuestros familiares y amigos, quienes vinieron a sentarse con nosotros. Quienes trajeron a Leah las cosas que necesitaba y me permitieron salir de casa para caminar por el vecindario. Debía parecer un zombi”.

Es muy difícil pensar en ello incluso ahora. No creo que esté haciendo un buen trabajo describiéndolo. No quiero ahondar en esto. No quiero pensar en esto. Creo que hasta el año nuevo no pasó un día sin llorar por esto.
Pero, saben, superas el accidente de auto y éste queda en el espejo retrovisor, se va alejando, y algunas veces no lo ves más.
Quizás te dices a ti mismo las suficientes veces que ‘al menos sabemos que podemos quedarnos embarazados’ y ‘esto sólo significa que algo estaba mal y es algo bueno’. Incluso llegas a creértelo. Sólo para que se hagan una idea de lo fuerte que es Leah, aun así logró un ‘Dean’s list’ (una distinción para los estudiantes universitarios que logran obtener muy buenas notas en la universidad) ese semester y tenía 18 horas de créditos. Dejé la universidad por la razón más tonta –una porque me asaltaron- pero ella perseveró. Como Britney, maldita.

Empezamos de nuevo con el proceso de fertilización demasiado pronto, en un torpe arranque de optimismo y coraje, y el deseo de seguir adelante. Los tratamientos con hormonas eran demasiado para Leah. Y la falta de éxito era demasiado para ambos. Así que paramos, nuestro médico me dijo, en privado, que necesitábamos cuidar de nosotros mismos, pero que, si queríamos tener un bebé, teníamos que seguir ahora o empezar a discutir los siguientes pasos.
Recuerden: menguando”.

“Lo intentamos un par de veces más, una de las cuales se sentía bien, pensábamos que lo teníamos, y nos dijeron que si esa no funcionaba necesitaríamos incrementar los tratamientos con hormonas sustancialmente y empezar a planificar más opciones aparte de la UII. In vitro, surrogación u otra cosa.

El doctor también nos dijo, durante una UII, que aunque Donald Trump le da miedo, su esposa lo adora por lo del muro mejicano. Ambos son inmigrantes. Su problema con el muro es que sería imposible pagarlo. No lo se, los médicos te dicen cosas muy locas cuando están inseminando a tu esposa.

Durante el proceso y a lo largo de nuestras vidas, ninguno de nosotros había hecho jamás una prueba casera de embarazo que fuera positiva. Incluso cuando nos quedamos embarazados la primera vez fue el médico quien hizo la prueba. En esta última Leah no se atrevía a ver el resultado, así que la mire mientras ella estaba en la ducha y le dije que no, que era negativa.
Mientras ella estaba ahí, llorando, busqué en google ‘línea ténue en en prueba de embarazo’. Resulta que incluso una jo**da línea ténue en el jod**do mundo entero significa que estás embarazada. Así que estamos embarazados.

“No lo creíamos al principio, pero lo estábamos. Tres escáneres después ya había escuchado el latido de su corazón, como un colibrí, y es hermoso.
Mientras escribo esto, mañana es nuestra primera cita con el obstetra y estamos tan nerviosos. Tan, tan nerviosos. No me atrevería a publicar esto hasta que estemos seguros del todo y listos para decírselo a la gente. Casi nadie sabe ahora mismo. Estamos preocupados por gafarlo, nosotros que no creemos en gafes. Sobre todo tenemos miedo de volver a pasar por ese dolo. De tener que retractarlo públicamente, es demasiado para pensarlo.
Se que mucha gente ha pasado por más que nosotros. Comparativamente somos muy afortunados. Algunas personas nunca pudieron embarazarse. Algunos no pudieron ir tan lejos como nosotros. Algunos han tomado muchos siguientes pasos más allá de donde nosotros estábamos. Algunos han tenido éxito, pero muchos no. Dudo sobre si compartir esto porque no quero que nadie lea esto y sienta lo que nosotros sentimos, viendo como otros cumplen sus sueños. Algunas personas descubrieron, o adivinaron, y han sido muy amables por compartir sus propias historias con nosotros, y esto nos ha ayudado tremendamente a no sentirnos solos. Muchas gracias a todos ellos. Espero que quizás esto ayude a alguien a sentirse menos solo.
Y espero que todo vaya bien y pueda inundarles con fotos, empezando en noviembre.

Todo fue bien. Brazos y piernas y moviendose por ahí. Estamos muy entusiasmados , pero estaré aguantando la respiración durante 26 semanas y es una niña. ¡No es que importe el género! ¡Pero vamos a tener a una pequeña niña! Y estoy entusiasmado.
Estamos embarazados”.

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