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Él arroja miles de toneladas de cáscara de naranja a la selva – 16 años después asombra al mundo con el resultado

Día tras día vemos cómo nuestros bosque y selvas se queman o destruyen. Los incendios arrasan kilómetros de bosques en España cada verano, y en Latinoamérica las plantaciones aceite de palma van sustityendo a selvas para alimentar una gran industria.  

Por fortuna hay aún entusiastas que quieren salvar nuestros bosques y selvas, como los protagonistas de nuestra historia, que decidieron llevar miles de cáscaras de naranja a la selva de Costa Rica a mitad de los años noventa. 

Ahora, 16 años después, el resultado asombra a millones de personas de todo el mundo. 

Fue a mediados de la década de los noventa cuando a los ecologistas Daniel Janzen y Winnie Hallwachs se les ocurrió una idea para crear una empresa local en Costa Rica. 

Su plan era que la empresa tirase sus cáscaras de naranja a la selva. A cambio ellos podía hacerse cargo de esa parte de la selva. 

El problema era que la selva había sido destruida por máquinas y el paisaje distaba mucho de lo que debería ser una selva. 

Pero los ecologistas tenían un plan, algo que iba a llevar a un auténtico descubriento.

Fuente de la foto: Facebook

Un año después llegó el momento de llevar las cáscaras. Mil camiones arrojaron alrededor de 12.000 cáscaras de naranja en el tierra y las dejaron ahí durante una década. 

Cuando Janzen, que había puesto una señal para volver a encontrar el lugar, volvió al lugar 16 años después con un compañero, para ver lo que había ocurrido, no pudo localizar la señal. No estaba por ninguna parte y comprobó varias veces que estaban en el mismo lugar en el que habían dejado la señal. 

Fuente de la foto: Facebook

Sabían que estaban en el lugar correcto, pero el paisaje era completamente diferente. Fue entonces cuando se dieron cuenta en lo que las cáscaras de naranjas habían convertido el paisaje. 

Después de 16 años las cáscaras de naranja habían creado la base para que un nuevo paisaje prosperase. 

La selva había cobrado nueva vida, los árboles estaban grandes y fuertes y varias nuevas especies de comadrejas habían encontrado su lugar allí.

Abajo se puede ver, de izquierda a derecha, el antes, durante y después a lo largo de estos 16 años. 

Fuente: Facebook

Este increíble descubrimiento de los ecologistas había demostrado una cosa. Un bosque muerto puede revivir, algo que puedo ayudar a suavizar y ralentizar los efectos del cambio climático.

La universidad americana de Pricenton publicó recientemente todo un estudio sobre este increíble descubrimiento. El hecho de uno poder encontrar la señal que habían dejado hacía 16 años, fue una prueba más del enorme cambio en la naturaleza. 

Gracias a algo tan aparentemente insignficante como la cáscara de una fruta llevó a los ecologistas a descubrir algo fantástico. De repente unas cáscaras cambiaron el futuro de una parte del planeta. Esperemos que esto ayude a que se porduzcan más inicitativas parecidas en el futuro.

Porque el futuro está en nuestras manos. ¡Comparte este maravilloso ejemplo!

Fuente: Facebook

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