Quería castigar a su alumno molestón. Pero cuando la maestra abrió esto cambió sus vidas para siempre.

Quería castigar a su alumno molestón. Pero cuando la maestra abrió esto cambió sus vidas para siempre.

<script async src="//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script> <!-- ES_Underheadline_336x280 --> <ins class="adsbygoogle" style="display:inline-block;width:336px;height:280px" data-ad-client="ca-pub-5840994067977481" data-ad-slot="4548533658"></ins> <script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); </script>
<script async src="//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script> <!-- ES_Underheadline_970x250 --> <ins class="adsbygoogle" style="display:inline-block;width:970px;height:250px" data-ad-client="ca-pub-5840994067977481" data-ad-slot="4605785654"></ins> <script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); </script>

Algunas historias realmente ponen las cosas en perspectiva. Uno nunca sabe como sus aciones pueden cambar la vida de los otros. Esto es algo en que todos debemos pensar cuando nos encontramos con personas nuevas para entender porque son como son. Esta profesora se había cansado de un alumno y averiguó la cosa bien. Esta historia fue publicada la primera vez 1976 y desde entonces se ha difundido via email y en redes sociales. No importa que el autor se inventó la historia, yo con gusto la comparto para que inspire a más personas.

<script async src="//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script> <!-- ES_Between_300x600 --> <ins class="adsbygoogle" style="display:inline-block;width:300px;height:600px" data-ad-client="ca-pub-5840994067977481" data-ad-slot="8968606456"></ins> <script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); </script>
<script async src="//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script> <!-- ES_Between_970x250 --> <ins class="adsbygoogle" style="display:inline-block;width:970px;height:250px" data-ad-client="ca-pub-5840994067977481" data-ad-slot="7559252058"></ins> <script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); </script>

Cuando Jean Thompson estaba parada alfrente de sus alumnos de quinto grado el primer día de colegio, comenzó todo con una mentira. Como todos los otros profesores, miró a sus alumnos y explicó que los quería igaul de mucho a todos. Pero pues esto no era verdad, porque en la primera fila había un niño sentado desparramado en una silla. Él se llamaba Todd Stoddard.

Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que él no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada, él necesitaba darse un buen baño. Además a veces podía ser muy desagradable.

Llegó el momento en que Mrs. Thompson disfrutaba al marcar los trabajos de Teddy con un lapicero rojo haciendo una X grande y luego terminaba el día colocando un cero muy llamativo en la parte superior de sus tareas.

En la escuela donde Mrs. Thompson trabajaba, ella tenía que revisar el historial de cada niño, y al fin llegó al expediente de Teddy. Y cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.
La Profesora de Teddy en primer grado había escrito: “Teddy es un niño muy brillante y siempre lleva una sonrisa. Hace sus tareas y tiene muy buenos modales. Es un placer tenerlo como alumno.”

Su profesora de segundo grado escribió “Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil.”

La profesora de tercer grado escribió: “Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa se va poner peor si no se toman ciertas medidas.”

Su profesora de cuarto grado escribió: “Teddy es callado y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y a veces duerme en clase.”

Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando se puso a pensar en esa navidad cuando todos sus alumnos menos Teddy le habían llevado regalos de navidad envueltos con preciosos moños y papel brillante.

El regalo de Teddy estaba mal envuelto con un papel gastado que él había tomado de una bolsa de papel. Mrs. Thompson abrió el regalo de Tedyy y sonrió esforzadamente. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella abrió el regalo de Teddy que tenía una pulsera de perlas donde faltaban unas perlas y un frasco de perfume con sólo un cuarto de su contenido. Pero los niños pararon de reír cuando cuando ella explicó lo lindo que le parecía la pulsera al mismo tiempo que probaba y se colocaba un poco del perfume en su muñeca.

Teddy Stoddard se quedó ese día al final de la clase y luego buscó a su profesora.

“Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.
Después cuando todos los niños se habían ido ella lloró por más de una hora.

Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy. Cuando ella trabajaba mucho con él, parecía como si su cerebro comenzaba a revivir. Mientras más lo apoyaba, él respondía más rápido y quería aprender más.

Para el final del año escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase y a pesar de su mentira de que quería a todos sus alumnos por igual, Teddy se convirtió en uno de sus alumnos preferidos.

Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor profesora que había tenido en toda su vida.

Pasaron seis años para que ella tuviera noticias nuevas de Teddy. Él le escribió una carta contandole que había terminado la preparatoria, con calificaciones excelentes y que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida.

Cuatro años después, recibió otra carta con otro saludo de Teddy. Él le contaba que a pesar de que en ocasiones las cosas habían sido muy duras, él se mantuvo en la escuela y pronto se graduaría con los más altos honores. Él además le reiteró a Mrs. Thompson que seguía siendo la mejor profesora que había tenido en toda su vida. Además era su profesora favorita.

Cuatro años después mandó otra carta más. En esta ocasión le explicó que después de su grado iba a seguir estudiando. En la carta también le explicó que ella seguía siendo la mejor profesora que había tenido. Y que seguía siendo la profe preferida. La a carta estaba firmada por Theodore F. Stoddard, MD.

Pero la historia no termina aquí, esa primavera llegó otra carta de Teddy. Él conto que había conocido una chica con la cual se iba a casar. Teddy explicó que su padre había muerto hace un par de años y le preguntó a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio.

Por supuesto Mrs. Thompson acepto, ¿y adivinen que?
Ella llegó al matrimonio con esa pulsera que le faltaba perlas y se echó del perfume que Teddy le había dado y que su mamá había usado la última navidad que pasaron juntos.

Se dieron un gran abrazo y Dr. Stoddard le susurró al oído: “Gracias Mrs. Thompson por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo podía hacer diferencia”.

Mrs. Thompson con lágrimas en los ojos, tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tú fuiste el que me enseñaste a mí que yo puedo hacer diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí”:

La historia original, que es de 1976 y fue escrita por Elizabeth Silance Ballard, se llamaba “Tres cartas de Teddy”. El protagonista se llamaba Teddy Stallard, no Teddy Stoddard. Con los años la historia ha ido cambiando un poco

Si quieres ver más artículos como este ponle like al botón de abajo.

<div id="rcjsload_0855f0"></div> <script type="text/javascript"> (function() { var referer="";try{if(referer=document.referrer,"undefined"==typeof referer)throw"undefined"}catch(exception){referer=document.location.href,(""==referer||"undefined"==typeof referer)&&(referer=document.URL)}referer=referer.substr(0,700); var rcel = document.createElement("script"); rcel.id = 'rc_' + Math.floor(Math.random() * 1000); rcel.type = 'text/javascript'; rcel.src = "http://trends.revcontent.com/serve.js.php?w=30897&t="+rcel.id+"&c="+(new Date()).getTime()+"&width="+(window.outerWidth || document.documentElement.clientWidth)+"&referer="+referer; rcel.async = true; var rcds = document.getElementById("rcjsload_0855f0"); rcds.appendChild(rcel); })(); </script>
<div id="rcjsload_0855f0"></div> <script type="text/javascript"> (function() { var referer="";try{if(referer=document.referrer,"undefined"==typeof referer)throw"undefined"}catch(exception){referer=document.location.href,(""==referer||"undefined"==typeof referer)&&(referer=document.URL)}referer=referer.substr(0,700); var rcel = document.createElement("script"); rcel.id = 'rc_' + Math.floor(Math.random() * 1000); rcel.type = 'text/javascript'; rcel.src = "http://trends.revcontent.com/serve.js.php?w=30897&t="+rcel.id+"&c="+(new Date()).getTime()+"&width="+(window.outerWidth || document.documentElement.clientWidth)+"&referer="+referer; rcel.async = true; var rcds = document.getElementById("rcjsload_0855f0"); rcds.appendChild(rcel); })(); </script>
<script async src="//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script> <!-- ES_Bottom_300x600 --> <ins class="adsbygoogle" style="display:inline-block;width:300px;height:600px" data-ad-client="ca-pub-5840994067977481" data-ad-slot="4398806055"></ins> <script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); </script>
<script async src="//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js"></script> <!-- ES_Bottom_970x250 --> <ins class="adsbygoogle" style="display:inline-block;width:970px;height:250px" data-ad-client="ca-pub-5840994067977481" data-ad-slot="8829005654"></ins> <script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); </script>