Su marido la encontró metida en la cuna. La razón me rompe el corazón.

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Dayna y Matt son dos jóvenes nuevos padres de Missouri, Estados Unidos, que en octubre trajeron al mundo a una preciosa bebé llamada Luella. Pero recientemente, Dayna colgó una insólita foto con su hija, donde aparecía metida en su cunita abrazándola mientras lloraba desconsoladamente. Su marido la encontró así y Dyana usó la foto que le tomó para colgar un comentario en su Facebook narrando una historia que realmente te revuelve el alma. Se trata de un misionero que le contó su reciente visita a un orfanato de Uganda, donde entró en una sala con 100 bebés en sus cunas y en completo silencio. ¿Cómo podía haber tantos bebés en una habitación y que ninguno llorara? Ella nunca pudo olvidar la respuesta, que quiso compartir en este post. Sin duda esto explica su extraña conducta y seguro después de leerlo algunos querrán hacer lo mismo con sus bebés.

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Dyana escribió lo siguiente:


“Esto sucedió hace varias semanas, sí, me subí en la cuna esperando aliviar sus gritos, a esta bebé bañada en lágrimas, temblorosa y de cara enrojecida. Mi bebé llegó a casa cuando pasó esto y estoy compartiendo la foto porque captura la esencia de mi corazón, y mi “por qué…”. Ahí estaba yo, en el momento cumbre de esta agotadora y maravillosa cosa llamada maternidad, y recuerdo una promesa que le hice.

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Una de las primeras veces que Matt y yo dejamos a Luella fue para ir a una oración. En el evento, un misionero compartió una historia que me llegó al alma. Un momento que permanecerá para siempre grabado en mi frágil y hormonal corazón de mamá, que se ha hecho 100 veces más frágil tras conocerla.

Este misionero estaba en un orfanato en Uganda, y había estado en muchos antes, pero éste era diferente. Entró en la guardería donde había más de 100 bebés en sus cunas y todo estaba en silencio. Un sonido que es más que raro en cualquier guardería, aun más con más de 100 bebés. Se volvió hacia la encargada y le preguntó por qué todo estaba tan silencioso. La respuesta fue algo que nunca olvidará. Este fue mi momento “por qué”.

Ella le miró y dijo: “Tras estar ahí una semana, llorando durante incontables horas, al final pararon cuando se dieron cuenta de que nadie venía a por ellos”… Paran de llorar cuando se dan cuenta de que nadie viene por ellos. No en 10 minutos, no en 4 horas, y quizás, quizás, nunca…”.

Mi corazón se cayó a trozos. Literalmente podría haber recogido las piezas esparcidas por el suelo del auditorio. Pero en lugar de eso, estimuló en mí un deseo… Una promesa en mi espíritu.

Vinimos a casa, y esa noche cuando Luella reposaba su pequeño cuerpecito de 4,5 kg contra mi pecho y la mecía, le hice una promesa. Le prometí que siempre iría donde ella.

Siempre.

A las 2:00am cuando sus llantos desesperados se escuchen por el monitor de bebés, siempre iré a ella.



Su primera herida, la primera vez que le rompan el corazón, iremos a ella. Siempre estaremos ahí para apoyarla, para dejarla sentir, para que tome sus propias decisiones, y estaremos ahí. Le mostraremos con nuestras propias lágrimas y frustraciones a veces que está bien llorar y está bien sentir. Que siempre seremos un lugar seguro y siempre iremos a ella. #luellamaepressplay #magerspresspause

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Fotos

Por favor, comparte este artículo para recordar a los padres la razón por la que lloran sus bebés. Que aunque a veces sea enloquecedor lo único que piden es su amor y apoyo en una de las épocas más vulnerables de su vida.

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