Una chica se pone a llorar en el bus. A los minutos todos lloran y la razón es maravillosa.

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La chica estaba sentada en el bus un día normal. Era un día cualquiera, había gente cansada medio dormida, algunos estaban escuchando música. Pero cuando una mujer, que tenía alrededor de 30 años, empezó a llorar desconsoladamente, el ambiente el el bus cambió. Para ella la vida había cambiado para siempre – y para todos los demás esto se convirtió en un viaje que nunca iban a olvidar. Elin escribe sobre lo que pasó en el bus en Facebook. Saca un paquete grande de pañuelos y lee su mensaje aquí abajo. Esto hizo mi día.  

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Así escribió Elin en Facebook:

Estocolmo la las 08.32

Estoy en el bus en camino a Slussen. Todos el bus está lleno. La mayoría de los ciudadanos están cansados mirando por las ventanas. O en el celular. Con audífonos en los oídos. Exactamente como todas las otras mañanas. Una chica que tiene alrededor de 30 años se pone a llorar. Ahora la gente se empieza a mover. Sacan un audifono del oído. Miran hacia donde está la chica llorando. Yo y algunas otras personas preguntamos si la podemos ayudar en algo. La chica que está al lado de ella la abraza. Ella llora desconsoladamente. Todos alrededor se miran con tristeza. Con expresiones faciales y miradas compartimos lo que estamos viviendo. Después de tres-cuatro minutos la chica que está llorando logra calmarse y dice; ”me han dado el permiso de residencia, he esperado tres años y tengo dos hijos. Ahora ya no me tengo que preocupar.” Todo el bus se llena de alegría. Las lágrimas de alegría de la gente explotan y en menos de un segundo todos aplauden. La gente no para de llorar. Uno escucha a la gente llorar y sonarse por todos lados. La chica llora, se ríe y sonríe. Todos la quieren abrazar. ”Felicitaciones”, ”qué alegría”, “qué alivio”, ”estoy tan contento por ti”, son frases que se escuchan. La chica también nos abraza y dice ”gracias, gracias a todos, los amo, amo a Suecia, gracias, siempre voy a recordar este día.” ¿Sabes qué?, yo también lo voy a recordar. Nos bajamos del bus en Slussen. Veo que todos se suenan y se secan las lágrimas. Luego seguimos hacía nuestras conexiones de comunicación. Yo también. Pero lo que me llevo de aquí es un sentimiento y una sensación especial. Siempre me voy a acordar de ella.

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