El portero que dejó el Real Madrid, tras un accidente, para convertirse en un de los cantantes más famosos de la historia

Mucho antes de vender más de 300 millones de discos y convertirse en un icono global, este cantante tenía un destino trazado muy lejos de los escenarios. Su vida se dividía entre las aulas de la Facultad de Derecho y el césped de la Ciudad Deportiva del Real Madrid.

Un prometedor guardameta

A principios de los años 60 era una de las grandes promesas de la cantera blanca. Jugaba como portero en el Juvenil B y llegó a formar parte del Plus Ultra (el actual Real Madrid Castilla). Su talento era tal que el legendario entrenador Miguel Muñoz llegó a convocarlo para entrenar con el primer equipo, compartiendo vestuario con figuras de la talla de Alfredo Di Stéfano y Paco Gento, como reflejan muchos medios.

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Sin embargo, su carrera deportiva tenía fecha de caducidad, aunque él aún no lo sabía.

El accidente que lo cambió todo

La madrugada del 22 de septiembre de 1962, un día antes de cumplir 20 años, la vida del joven dio un vuelco dramático.Tras una noche de celebración con amigos, el vehículo en el que viajaban se salió de la carretera en la zona de Majadahonda, Madrid.

«Chocar contra los mojones de la curva y salir disparado produce un ruido de hierro fuerte… después vienen unos segundos totalmente inconsciente», recordaría años después en una entrevista para El Tiempo.

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Aunque inicialmente parecía un golpe menor, las secuelas fueron devastadoras. Desarrolló una compresión en la columna vertebral (una tumoración quística) que le provocó una parálisis casi total de cintura para abajo. El diagnóstico médico fue desgarrador: las probabilidades de que volviera a caminar eran prácticamente nulas.

Una guitarra premonitoria en el hospital

Durante casi dos años, el hoy artista permaneció postrado en una cama de hospital y luego en su casa, bajo el cuidado constante de su padre. Fue en ese periodo de oscuridad donde apareció su salvación.

Un enfermero llamado Eladio Madaleno le regaló una guitarra. El objetivo original no era artístico, sino terapéutico: debía mover los dedos para recuperar la movilidad y agilidad perdida, cuenta a Lecturas.

 Mientras luchaba por volver a dar un paso, empezó a unir acordes y palabras. Allí nació «La vida sigue igual», una canción que reflejaba su propia lucha por sobrevivir y aceptar su nueva realidad.

Y a estas alturas, y con el nombre de esa canción, ya muchos se imaginarán que hablamos de Julio Iglesias.

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Portada de uno de los discos de Julio Iglesias. Autoría de la foto: Shutterstock

Julio no solo volvió a caminar contra todo pronóstico (aunque le quedarían secuelas leves en su equilibrio para siempre), sino que descubrió que su verdadera vocación no era el derecho ni el fútbol, sino la música. En 1968, se presentó al Festival de Benidorm con la canción que escribió en su convalecencia y ganó, dando inicio a la leyenda que hoy todos conocemos.

Un éxito sin fronteras

Después de ganar el Festival de Benidorm en 1968 con «La vida sigue igual», su ascenso fue imparable. Representó a España en Eurovisión en 1970 con «Gwendolyne» y, a partir de ahí, conquistó el mundo.

Julio entendió que para ser global debía cantar en todos los idiomas. Ha grabado en español, inglés, francés, italiano, alemán, portugués e incluso japonés, y conquistó mercados internacionales como nunca antes lo había hecho un artista español.

Entró en el Libro Guinness de los Récords como el artista latino que más discos ha vendido en la historia (más de 300 millones).

Es uno de los hombres más ricos de España. Según la lista Forbes de 2025, ocupa el puesto 81 entre las mayores fortunas del país, con un patrimonio estimado en unos 630 millones de euros, siendo el único músico en ese ranking dominado por empresarios.

Sus hijos, especialmente Enrique Iglesias, heredaron su pasión por la música, convirtiendo el apellido en una auténtica dinastía del pop.

Julio Iglesias hoy

A sus 82 años, Julio Iglesias vive una etapa de retiro dorado, aunque no exenta de actividad y algún que otro revuelo mediático.

Julio Iglesias asiste a una ceremonia de entrega de premios en la que se le honra como el cantante con más discos vendidos en España y como el cantante latino con más discos vendidos en el mundo, el 12 de diciembre de 2011 en Madrid, España. Foto: Shutterstock

Vive refugiado en sus mansiones de Punta Cana (República Dominicana), Bahamas e Indian Creek (Miami). Aunque se prodiga poco en público, sigue manteniendo una rutina estricta de natación y ejercicios de equilibrio para cuidar las secuelas de aquel viejo accidente.

En los últimos días de enero de 2026, ha vuelto a los titulares de unas denuncias por acoso a sus empleadas. Las denuncias han sigo archivadas por la fiscalía española porque, según la propia fiscalía, no corresponde a España juzgar esas causas, sino a República Dominicana. Mientras, el artista y su entorno se centran en defender su dignidad a través de sus redes sociales.

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