Tweet about this on Twitter Pin on Pinterest Share on Facebook

Carpintero encuentra un ataúd enterrado bajo la casa – mira de cerca y se lleva la sorpresa de su vida

Cuando uno se dispone a reformar su casa, lo último que quiere es encontrarse con inesperadas sorpresas. Pero ocurre muchas veces, humedades, fallos en la instalación eléctrica, etc. 

Pero lo que esta familia, de San Francisco, descubrió durante las reformas, los dejó totalmente en shock. 

Enterrado bajo la casa había un ataúd del tamaño de un niño. 

El ataúd tenía un tapa con un cristal, y dentro se podía ver el cuerpecito de una niña de unos dos años. 

Una vez pasada la gran sorpresa inicial, la familia, y las autoridades, comenzaron a investigar quién podía ser la niña. Hoy, un año después, han dado con la verdad. 

El ataúd encontrado bajo la casa era del siglo XIX. Estaba herméticamente cerrado y el cuerpo de la niña se había conservado increíblemente bien. A través del cristal se podía ver su cara, y en sus manos tenía un ramo de flores. 

© Youtube/Inside Edition

Ericka Karner vive en la casa donde fue encontrada la niña, y contactó con la policía y la organización Garden of Innocence, que trabaja para dar a niños abandonados o cuya identidad se desconoce un entierro de verdad. 

Al parecer, el lugar donde está la casa de Ericka era un cementerio. 

Cuando se construyeron viviendas en ese terreno, en la década de 1930, trasladaron todas las tumbas. Sin embargo, el ataúd de una niña debió de dejarse olvidado. 

La niña, a la que llamaron Miranda, fue después enterrada de nuevo en otro cementerio, pero seguían sin saber quién era. Voluntarios de la organización Garden of Innocence siguieron buscando la identidad de la pequeña. 

Con la ayuda de viejas anotacioes del cementario, y el registro de entierros del cementerio, al final consiguieron encontrar el nombre de la niña, Edith Howard Cook. Murió el 13 de octubre de 1876, justo antes de cumplir 3 años. 

© Youtube/Inside Edition

Y resultó que Edith tenía parientes que seguía vivos, los nietos de sus hermano, Peter Cook.

“Descubrí que tenía un familiar del que no tenía conocimiento. Es muy triste que no llegase ni a cumplir los 3 años”, cuenta a KPIX-TV.

La causa de la muerte no está clara, pero parece que murió de una enfermedad infecciosa. 

Y ahora, que ya sabían su nombre y su identidad, decidieron hacerle un entierro, y poner su verdadero nombre en la tumba. En la lápida hay una foto de la pequeña. 

© Youtube/Inside Edition

Hace unas semanas, el personal de Garden of Innocence, junto con Peter Cook, le hicieron una despedida a Edith.

© Youtube/Inside Edition

Me he quedado fascinada con esta historia, y con la entrega de los voluntarios que trabajaron sin descanso hasta identificar a la pequeña, e incluso encontrar a sus familiares. 

Ahora el misterio está resuelto y la pequeña Edith descansa en paz. 

¡Comparte esta increíble historia con tus amigos en Facebook!