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Chica de 24 años pierde a su bebé en un accidente – ahora quiere advertir a otros para que no vuelva a ocurrir

Fabián Guerrero era futbolista, y Kristian recuerda bien la primera vez que lo vio en el instituto. Era muy guapo y sintió directamente mariposas en el estómago cuando él pasó por su lado. Pero pasó mucho tiempo hasta que finalmente se convirtieran en pareja. 

Tres años después de ese día, por fin Fabián puso sus ojos en Kristian, y cuando lo hizo, ya no pudo apartarlos jamás. 

Facebook/KristianGuerrero

El 14 de noviembre de 2015 se casaron. 

Los dos se pusieron a trabajar justo después de terminar la secundaria, pero Fabián quería que Kristian continuase con sus estudios para cumplir su sueño de convertirse en esteticista, e insistió e insistió hasta que al final, con la promesa de Fabián de hacerse cargo de la economía de la casa, se atrevió a comenzar a estudiar de nuevo. 

Cuando sólo habían pasado dos meses del inicio de sus estudios, recibieron una feliz noticia, Kristian estaba embarazada. Aunque no estaba planeado, los dos estaban muy felices. La fecha de la llegada del bebé era Nochevieja.

El 1 de agosto de 2016 la pareja tenía un ecografía, pero no quisieron que el médico les revelase del sexo del bebé, querían que se supiera en una fiesta que iban a organizar para toda la familia, escribe The Adviser.

La fiesta estaba prevista para el dieciocho de agosto, pero nunca se celebró. 

Facebook/FabianGuerrero

El dos de agosto Fabián, Kristian y su bebé aún no nacido iban de camino a su casa, desde Tejas, donde iban a celebrar que Fabián había conseguido la residencia permanente, por la que había luchado desde que emigró desde México. 

Kristian conducía. Lo único que recuerda es que otro vehículo lo embistió y ella trató de evitarlo. Después, todo estaba negro. Detrás del volante del otro automóvil estaba Shana Elliot, de 21 años. La joven había bebido alcohol antes de sentarse al volante. 

Facebook/FabianGuerrero

Fabián murió en el acto, y Kristian fue llevada herida al hospital. Los latidos del corazón del bebé era muy débiles cuando llegaron al hospital, y acabó dándose por vencido. Kristian se vio obligada a dar a luz a su hijo muerto, algo que no tendría que haber hecho si Shana no hubiese decidido conducir después de haber bebido. 

El dos de agosto va a ser siempre un día negro en la vida de Kristian, pero no quería que Fabián y Fabián Junior hubiesen muerto en vano, y por eso escribió esta publicación en su perfil de Facebook:

Facebook/KristianGuerrero
 
“Esta soy yo finalmente con mi hijo en los brazos. Me ha sido inducido un parto 24 horas después de sobrevivir a un accidente de tráfico que acabó con la vida de mi marido y mi hijo. Todo porque alguien pensó que no pasaba nada por beber y conducir. Pero sí pasa. Es correcto parar a un amigo que va a conducir bebido, es correcto quitarle las llaves cuando muestran signos de estar borrachos. Es correcto llamar por teléfono a otra persona para que te lleve si te sientes un poco aturdido después de beber. No es una señal de debilidad. Es una señal de madurez ser sincero contigo mismo y reconocer las consecuencias de conducir bebido, sin sentirte avergonzado por admitir que estás demasiado borracho para manejera un vehículo. Lo que no es bueno es pasarte el resto de tu vida sintiéndote culpable por haber acabado con la vida de otra persona, incluso antes de haber tenido la oportunidad de llegar a este mundo. No merece la pena. No bebas y conduzcas. No arriesgues tu libertad. No sólo pones tu vida en peligro, también pones en peligro las vidas de otras personas. Yo podría haber muerto el dos de agosto, pero parece que Dios tenía otros planes para mí. Me quedo para luchar por mi marido y por mi hijo. Y voy a seguir difundiendo este mensaje compartiendo mi historia hasta el día que muera, esperando prevenir que otras personas sientan este dolor que yo siento cada día. Me niego a que la muerte de mi hijo y mi marido sean en vano. 
Facebook/FabianGuerrero

Por favor, ayúdanos a compartir la historia de Kristian para que todos entiendan las horribles consecuencias de sentarse al volante cuando uno ha bebido alcohol o consumido drogas.