Padre huele algo sospechoso en la habitación de su hija – cuando entra grita horrorizado

Uno de los aspectos más desagradables de cuidar a los hijos es tener que cambiarles los pañales, sobre todo a medida que se hacen más mayores y su caca es más parecidas a las de un niño mayor (sobre todo en el olor).

Alguien que te lo puede decir muy bien es Jesse Mab-Phea Hill.

Este papá estaba disfrutando de un día de aparente paz, refugiado en “cueva”, cuenta, cuando decidió ir a buscar un trozo de pastel de chocolate.

Encontró algo marrón pero no precisamente el dulce que deseaba…. Notó que algo no iba bien cuando pasó por delante de la habitación de su hija, algo olía muy mal.

 

A continuación les traduzco su post para que tengan mejor idea de su odisea:

“Estaba teniendo un día bastante bueno. Dejé al niño en la escuela, hice ejercicio, saqué a pasear a los perros y empecé a relajarme en mi “cueva” en el sótano.

Mayra estaba fuera dando clases de gimnasia,

Alessandra estaba dormida en su habitación y los perros estaban fuera. Tenía la casa para mi solo y estaba sacando partido a la situación viendo vídeos de YouTube.

Decidí que quería un trozo de pastel de chocolate, que hicimos para el club de scouts de Jesse el otro día, así que subí a buscarlo a la planta de arriba. Mientras iba escaleras arriba olí algo raro. Miré hacia el sótano desde las escaleras pensando que los perros se habían hecho algo antes de sacarlos fuera. No vi nada…. Y entonces mi sangre se tornó fría cuando me di cuenta de que la peste venía del piso superior.

Corrí por las escaleras gritando: No, no, no, no, hasta que llegué a la habitación de Alessandra.

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Allí estaba ella, de pie en la puerta, con el trasero al aire, sujetando su pañal, cubierta de pies a cabeza en su propia caca. No estoy hablando de caca aquí y allá. Estoy hablando de capas de trozos de material fecal cubriendo sus brazos, piernas, cara y PELO. Era malo. Era peor que otras veces en las que decidió explorar sus pañales. Estuve tentado a cerrar la puerta, esperar hasta que Mayra llegara a casa y pretender que estaba durmiendo para que ella tuviera que lidiar con esto. Pero ayer era el día de las madres mexicanas y no quería ser tan malo.

Literalmente, no había por donde tomar a mi hija para llevarla al baño, así que abrí la puerta para que pudiera caminar por sí misma. En lugar de salir de su habitación me sonríe y extiende sus brazos hacia mí para que la levantase. Grito: ¡Demonios, no! Tras una breve mirada sale de la habitación, pasa delante de mí y se va escaleras abajo.

Llegados a este punto me vi obligado a tomarla en mis brazos porque el baño no estaba abajo. Usé dos dedos en ambas manos para levantarla desde las axilas y llevarnos a los dos al baño.

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Durante todo el timpo que estuvo en la bañera trataba de tocarme con sus manos llenas de caca y yo gritaba como una chica preadolescente. Tras 20 minutos saqué toda la caca de su cabello, trasero, sus pies y todo lo que había entre todo eso.

Ahora es momento de entrar en la habitación.

Toavía no había mirado la habitación ya que Alessandra estaba parada ahí cubierta en caca como un troll. Pensé que se había hecho caca en su pañal y luego se la había restregado sobre ella…. Pero era mucho peor.

Entré en la habitación lentamente y me dio la bienvenida una escena propia de un sueño fetichista alemán.

Todo en el lado derecho de la habitación estaba cubierto de caca de bebé. Las paredes, los juguetes, las ventanas, las cortinas, el banco de juegos, el suelo, el piano de bebé, mis esperanzas, todo cubierto en caca. Parecía que una tormenta de mierda categoría 5 se había desatado en la habitación. Huracán “Shitrina” (de shit en inglés: caca). No sabía por dónde empezar, así que llamé a Mayra.

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Ella estaba de camino a casa y yo de camino a quemar la casa. No entraré en más detalles gráficos pero 2 rollos de papel higiénico, 5 toallas robadas del gimnasio, 1 botella de limpiador, 1 de lejía y 1 gran bolsa de juguetes cubiertos en caca después, 2 horas y media después su habitación todavía olía como un vertedero en llamas.

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Juro que hago todo lo que puedo para demostrar a estas niñas que las quiero pero me sorprenden cuando menos lo espero.

Alessandra es mi hija favorita, pero ahora ha pasado a segundo lugar.

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De todas formas, escribo estos retos y tribulaciones mías no sólo para difundir mi parte de anticonceptivos escritos o extender miedo en el corazón de los nuevos padres, sino también para recordarme que no importa lo que tenga que enfrentar, al menos no estoy limpiando caca de los juguetes de mi hija de nuevo.

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Aquí os dejo el post original:

Check out the daddy blog https://parenthoodthestruggle.wordpress.com

Posted by Jesse Mab-Phea Hill on jueves, 11 de mayo de 2017

Aunque al padre no le hizo tanta gracia, tengo que reconoce que me he reído muchísimo leyendo este post. ¡Ser padre no es una tarea fácil!

¡Comparte la divertida odisea de este padre y harás reír hoy a más amigos!