Pediatra de 92 años de Brasil atiende gratis a niños necesitados

La gran mayoría de personas cuando llegan a los 90 años se dedican a descansar después de una larga vida, a veces no les queda más remedio debido a los achaques de la edad.

Sin embargo, hay muchas otras personas que están lejos de querer pasar el final de sus vidas viendo la vida pasar y cuando llegan a la ancianidad lo que quieren es sentirse útiles y ayudar a a los demás.

Es el caso del pediatra brasileño Ivan Fontoura, que a los 92 años se dedica a atender de forma gratuita a niños pobres de Brasil.

Ivan Fontoura es un reconocido pediatra jubilado de 92 años que cada lunes y jueves de la semana se dedica a ir con su esposa Eva a atender a niños pobres de Praia Do Leste en Pontal do Paraná, en Brasil.

Según reportó la revista Marie Claire en Brasil, Ivan obtuvo su título de medicina en 1951, cuando sólo contaba con 24 años, y luego se fue a estudiar un master en la Universidad de California y un doctorado en la Sorbona, en Francia.

Ha trabajado con niños 68 años y hasta 2005 fue director de un hospital donde se caracterizó por el trato humano que dio a sus pacientes.

Tras un año descansando de una larga vida de trabajo, decidió hacerse voluntario y hoy junto a su mujer atiende a unos 30 niños de bajos recursos sin acceso a atención médica.

“Ya gané dinero para ganarme la vida. Siempre estuve conectado con niños necesitados, socialmente, y quería continuar. Era necesario ayudar aquí porque la gente me conoce y termina preguntando. Ahora, entonces, con el apoyo de la salud, lo hago de manera organizada. Mi esposa me ayuda mucho, es una gran compañera”, dijo el médico al ser entrevistado por Marie Claire.

“Iré hasta que no pueda. Quiero morir de pie. Físicamente, sufro, trabajando sin parar, descansando solo por café, pero eso es todo. Luego nos juntamos y continuamos”, dijo el médico al ser entrevistado por Marie Claire.

Un hombre incansable capaz de darlo todo por los más necesitados, y es que con su conocimiento, se niega a quedarse de manos cruzadas cuando tantos niños lo necesitan.

Por su gran dedicación se ha ganado el cariño de todos en Pontal de Paraná y es que si hubiera más hombres como Ivan y como su esposa Eva, que le ayuda en todo momento, el mundo sería un lugar mucho mejor.

Por favor, no dejes de compartir esta encantadora historia con los demás. ¡Nunca es tarde para ayudar a los demás!