Todos se burlan de su “barriga de cerveza” y el doctor lo manda a casa – un otro médico confirma que tiene un tumor de 35 kilos

Mi madre solía decir que algunas personas simplemente nacen con huesos más grandes. Si bien esto no tiene por qué ser científicamente cierto, el hecho es que algunas personas son naturalmente más pesadas que otras.

Héctor Hernández es el primero en admitir que siempre ha sido un chico con un tamaño bastante grande, aunque en realidad esto nunca le molestó.

Sin embargo la situación cambió cuando comenzó a notar que la mayoría de su cuerpo se estaba haciendo más pequeño en comparación con su estómago que parecía agrandarse cada vez más. Había desarrollado lo que en ciertos círculos se conoce como “barriga de cerveza”, a pesar de no beber cerveza.

Crédito: Hector Hernandez / GoFundMe

Como consecuencia de su nueva barriga, sus amigos comenzaron a burlarse de él y Héctor dice que incluso los extraños a veces lo miraban.

Sin embargo, esto vino acompañado de otros síntomas, quizás más preocupantes. Con un peso de 136 kilos, Héctor comenzó a experimentar ardor de estómago, estreñimiento y problemas respiratorios. Un médico le dijo que algunas personas simplemente pesan más que otras, pero Héctor no estaba convencido.

Para tratar de apaciguar su ansiedad, el hombre buscó una segunda opinión. Su estómago estaba muy duro y comenzó a sospechar que algo raro pasaba.

Crédito: Hector Hernandez / GoFundMe

Resultó tener toda la razón. A Héctor le diagnosticaron un liposarcoma retroperitoneal, un tumor raro pero canceroso que se forma en las células grasas. En el momento del diagnóstico, el tumor pesaba 35 kilos

No hace falta decir que estaba asombrado.

“Recibí mucho apoyo y oraciones de familiares y amigos”, dijo. “Finalmente lo dejé en manos de Dios”.

William Tseng, oncólogo quirúrgico y profesor asistente de la Keck School of Medicine de la Universidad de California del sur, fue el cirujano que operó el tumor de Hernández. El médico dijo que era el tumor más grande que había extirpado.

Por suerte, la operación que duró seis horas, fue todo un éxito. Sus órganos y tejidos se salvaron. Solamente un riñón tuvo que ser extirpado al sufrir daños.

Hector seguirá controles regulares para evitar que el cáncer vuelva a aparecer, pero dijo que tras la operación se sentía completamente diferente.

Me puedo imaginar la preocupación y el estrés vividos por Héctor. Menos mal que buscó una segunda opinión que le dio el diagnóstico correcto.

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