Antes de ser el titán de la música que conocemos hoy, Benito Antonio Martínez Ocasio era un joven de Vega Baja, Puerto Rico, con una visión que sobrepasaba los límites del género urbano. Su ascenso no ha sido solo una cuestión de suerte, sino de una identidad visual y sonora disruptiva que ha conquistado los escenarios más grandes del planeta.
Un hito en la historia: Grammys y Super Bowl
La relevancia de Bad Bunny en la cultura popular alcanzó un punto de no retorno con su participación en el show de medio tiempo del Super Bowl LIV en 2020. Compartiendo escenario con Shakira y Jennifer Lopez, Benito demostró que el trap en español ya no era un nicho, sino un lenguaje universal.
Ese éxito se consolidó en la 63.ª edición de los Premios Grammy, donde hizo historia al ganar el galardón por Mejor Álbum de Pop o Urbano Latino con su disco YHLQMDLG. No solo ganó el premio, sino que su actuación esa noche reafirmó su estatus como un artista que, sin cantar en inglés, domina la industria global.
El nombre de «Bad Bunny», lo que muchos no saben
A diferencia de otros artistas urbanos que eligen nombres relacionados con la calle, el poder o la rudeza, Benito optó por algo que, a primera vista, parece tierno pero que encierra una historia de rebeldía infantil.
El trauma de la infancia
El nombre nació de un recuerdo específico de su etapa escolar. Cuando era un niño pequeño, un día Benito tuvo que ir a la escuela disfrazado de conejo. Como se puede imaginar, no era algo que le hiciera especial ilusión. En la fotografía que inmortalizó ese momento, se le ve con unas orejas blancas y una cara de total disgusto y enfado.
«Me surgió la idea cuando quise empezar en la música, ya que me puse un nombre que nadie tiene en la historia del género. Es un personaje que permite ser tierno y gracioso, pero también rebelde», ha comentado el artista en diversas entrevistas.
El concepto de la marca
Al combinar la palabra «Bad» (malo) con «Bunny» (conejito), Benito creó un contraste perfecto: la imagen de un conejo, animal asociado con la agilidad y la simpatía, y la actitud: El toque «malo» que representaba su estilo de trap crudo y su negativa a seguir las reglas establecidas.
Este nombre le permitió jugar con una estética única —usando colores brillantes, uñas pintadas y ropa extravagante— rompiendo con los estereotipos de masculinidad tradicional en el reggaetón.
De la foto escolar al logotipo mundial
Hoy en día, el logotipo del conejo con las orejas gachas y el tercer ojo es reconocido en cualquier rincón del mundo. Lo que comenzó como un momento de frustración infantil en una escuela de Puerto Rico, se transformó en la marca más valiosa de la música latina contemporánea.
Benito no solo adoptó el nombre, sino que se apropió del recuerdo para demostrar que aquel niño que no quería ponerse las orejas de conejo, terminaría haciendo que el mundo entero se las pusiera por él.
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