Los investigadores podrían haber identificado un efecto secundario sorprendente de la masturbación habitual y, para cualquiera que se preocupe por la salud del esperma, se trata en realidad de una buena noticia.
Desde consejos sobre la dieta hasta el momento «perfecto» para mantener relaciones sexuales, todo esto suele surgir de vez en cuando, cuando se trata de el sexo y la masturbación, nunca han faltado las teorías. Otro tema que no deja de surgir es la cuestión de con qué frecuencia deben masturbarse los hombres y si existe algo así como «demasiado».
En los últimos años, la tendencia «No Nut November» ha atraído la atención mundial. Esta tendencia se deriva de la creencia de que la abstinencia podría mejorar la calidad del esperma y los niveles de testosterona, algo que los médicos han desmentido sistemáticamente. Por el contrario, Medical News Today señala que los periodos prolongados sin eyaculación pueden contribuir a la ansiedad o la depresión.
Una nueva revisión realizada por la Universidad de Oxford, que analizó 115 estudios y a casi 55.000 hombres, también descubrió que los intervalos más largos entre eyaculaciones estaban, de hecho, relacionados con una peor salud general del esperma, según UNILAD. Los investigadores analizaron factores como la motilidad (la capacidad de movimiento de los espermatozoides) y la viabilidad (cuántos están vivos), y ambos valores disminuyeron cuanto más largo era el periodo de abstinencia, al tiempo que aumentaba el daño en el ADN. En términos sencillos, los espermatozoides que permanecen inactivos durante demasiado tiempo pueden empezar a deteriorarse.
Beneficios de la masturbación regular
En otras palabras, una eyaculación más frecuente, incluso mediante la masturbación, podría ayudar a «renovar» la reserva de esperma al eliminar las células más viejas y potencialmente dañadas.
Investigaciones anteriores también han destacado los beneficios de la eyaculación regular. Un estudio de Harvard reveló que quienes eyaculaban 21 veces o más al mes tenían un riesgo un 31 % menor de padecer cáncer de próstata.
«Los resultados se mantuvieron tras una rigurosa evaluación estadística, incluso después de tener en cuenta otros factores relacionados con el estilo de vida y la frecuencia de las pruebas de PSA», señaló el estudio, según UNILAD.
Hay un par de posibles explicaciones detrás de los hallazgos del estudio de Oxford. Una es el estrés oxidativo, que puede acumularse con el tiempo y dañar las células. Otra es el agotamiento energético: los espermatozoides son muy activos y, cuando se almacenan durante demasiado tiempo, pueden simplemente perder la energía necesaria para funcionar correctamente.