Perro enfermo está a punto de ser sacrificado: Entonces el veterinario hace lo correcto

Cuando un cachorro de 4 meses fue abandonado el 4 de abril de 2016 en el refugio de animales de Cuyahoga, estaba en tan mal estado que ni podía comer. Aun así estaba feliz y movía su cola, e incluso trataba de dar besos a todos los que le rodeaban.

El perro, que pasó a llamarse Squish, tenía una cara deforme que según el veterinario era debido a una infección después de que otro perro le mordiera.

La veterinario, Eileen Heldmann, dio a Squish antibióticos, pero nada ayudaba y el pobre cachorro seguía debilitándose debido a que no recibía ningún alimento.

El futuro de Squish no se veía muy bien y dos meses después se fijó una fecha para sacrificarlo.

Pero la veterinario no quería rendirse con este cachorrito, quien a pesar de su sufrimiento demostraba tanto amor. Le llevó a un especialista para que le hiciera una radiografía de la cabeza y viera cuán serio era el daño que tenía.

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Lo que revelaron las imágenes dejó en shock a todos. Squish no había sido mordido, sino que lo habían golpeado tan fuerte que su cráneo y mandíbula superior estaban fracturadas. Por eso apenas podía abrir la boca.

Squish necesitaba varias operaciones costosas para sobrevivir y la veterinario no estaba segura de que le ayudaran.

También había otras dudas. ¿Quién pagaría por la cirugía?¿Y quién querría adoptarle?

En esa época, Daniell Boyd finalizaba sus prácticas en el refugio de animales de Cuyahoga. Ella conoció a Squish y decidió llevárselo a casa la noche antes de que fuera sacrificado. Quería que pasara su última noche en un hogar en lugar de en una jaula.

 

Squish miró a Danielle con sus dulces ojos marrones y Danielle se enamoró. ¿Cómo podía un perro que sufría tanto dolor todavía ser bueno y confiado?

Merecía ser amado, pero ya tenía una cita para ser sacrificado al día siguiente.

Cuando Danielle despertó tomó una decisión: Squish no sería sacrificado, ella tenía que intervenir.

Pero Danielle no era la única que se había enamorado de Squish. Eileen Heldmann, la veterinaria que le examinó, también quería ayudar, así que operó a Squish ese día.

Tras la operación, squish fue capaz de comer por si mismo de nuevo. Perdió algunos de sus dientes, parte de su mandíbula y su ojo, pero cuando sanó de su cirugía Squish estaba más feliz que nunca. Ahora pasa sus días jugando y por supuesto abrazando a Danielle.

Resulta que Danielle había perdido a su perro tan sólo días antes de conocer a Squish, así que debe haber sido el destino lo que hizo que los dos se conocieran. Squish necesitaba a Danielle y Danielle a Squish.

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Qué bueno que todo terminara bien y que Squish finalmente obtuviera el hogar que se merece. 

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