Jane Fonda tenía un único remordimiento respecto a su famosa escena de amor con Robert Redford

Robert Redford no era solo una estrella de cine: era la encarnación misma de una. Con su cabello rubio, sus penetrantes ojos azules y su encanto natural, llamaba la atención allá donde iba. La gente no solo lo admiraba, sino que se enamoraba de él.

Desde el momento en que pisó Hollywood, quedó claro que tenía algo especial. Según se cuenta, las secretarias salían corriendo de sus oficinas solo para poder verlo pasar. Los fans lo adoraban, y los directores sabían al instante que tenía ese carisma ante la cámara que no se puede enseñar.

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Otra persona que se enamoró del carismático actor fue Jane Fonda.

La protagonista de Grace and Frankie se emocionó hasta las lágrimas al expresar su dolor por el hombre que le había robado el corazón en la pantalla y, en muchos sentidos, también fuera de ella.

Se enamoró locamente de él

«Me ha afectado mucho esta mañana al leer que Bob había fallecido. No puedo dejar de llorar. Significaba mucho para mí y era una persona maravillosa en todos los sentidos. Representaba una América por la que tenemos que seguir luchando», declaró Fonda a través de su representante, cuando el actor falleció, el 16 de septiembre de 2025.

Su colaboración cinematográfica se prolongó durante cinco décadas, desde Tall Story y Barefoot in the Park hasta Our Souls at Night, su última película juntos.

Y con cada papel, su vínculo parecía hacerse cada vez más fuerte.

Robert Redford y Jane Fonda en un retrato promocional de «Descalzos en el parque», dirigida por Gene Saks, 1967. (Foto: Silver Screen Collection/Getty Images)

En Instagram, Fonda compartió una foto del rodaje de Our Souls at Night junto a Redford y al actor Iain Armitage, en la que reflexionaba sobre años de amistad, risas y recuerdos inolvidables.

«Hoy estoy muy triste. He llorado toda la mañana. Pero, por suerte, puedo recordar tantos momentos alegres y llenos de risas en los que sus bromas me hacían partirme de risa. Me siento muy afortunada de haber rodado con él una de sus primeras grandes películas, Barefoot in the Park (en la que me enamoré locamente de él) y la última (la ya mencionada Souls at Night)», escribió.

Sus palabras se tornaron dolorosamente sinceras cuando admitió un remordimiento:

«Llevaba estos últimos meses queriendo ir a verle para asegurarme de que todo iba bien entre nosotros, pero no me decidí a hacerlo a tiempo. Lección aprendida. Cuando la gente tiene nuestra edad, más de 80 años, no hay que esperar».

Y en un mensaje final dirigido a Redford, escribió: «Gracias, querido Bob, por todo el placer que nos has dado a lo largo de los años. Descansa en paz».

Robert Redford y Jane Fonda se relajan en el plató de la película «El jinete eléctrico», dirigida por Sydney Pollack, el 1 de marzo de 1979 en Utah, EE. UU. (Foto de Anwar Hussein/Getty Images)

No era la primera vez que Fonda admitía abiertamente lo mucho que significaba Redford para ella. Al recordar una foto promocional de Barefoot in the Park, una vez comentó con entusiasmo: «Es tan guapo y una persona tan maravillosa. En cada película que hice con él, me enamoré de él».

En una entrevista de 2017 con The Guardian, tampoco se anduvo con rodeos: «Y siempre estuve enamorada de Robert Redford: hice tres películas con él y no pasó nada porque yo estaba casada y él también».

Y en una de las pocas entrevistas conjuntas que concedieron, recordó la primera vez que lo vio. Mientras Redford caminaba por el pasillo de un edificio administrativo, las secretarias salían corriendo de sus oficinas solo para verlo pasar. Fonda supo al instante que estaba destinado al estrellato: «No había nadie más guapo que él».

Robert Redford y Jane Fonda asisten a la fiesta posterior al estreno en Nueva York de «Our Souls at Night», organizada por Netflix en el Hotel Plaza el 27 de septiembre de 2017 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Paul Bruinooge/Patrick McMullan vía Getty Images)

Por su parte, Redford tampoco ocultó nunca su admiración por ella. Durante la promoción de Our Souls at Night, describió a Fonda como «una fuerza de la naturaleza» y añadió: «Es una cualidad admirable y creo que muy pocas personas la tienen como Jane».

Y Fonda admitió que la película le había dado una oportunidad más de enamorarse de él, al menos en la pantalla. Redford bromeó diciendo que le encantaría volver a trabajar con ella, pero que el tiempo no estaba de su parte.

Desde Barefoot in the Park en 1967 hasta su último abrazo en el estreno de Our Souls at Night en el Festival de Cine de Venecia en 2017, su vínculo era innegable: ese tipo de magia de Hollywood que parecía real porque, para ellos, lo era.

Hablando de su película de Netflix Our Souls at Night, Fonda bromeó una vez: «Al final hay una escena de amor. Estoy contenta con la escena de amor. ¡Pero estoy descontenta porque fue muy corta!».

Reflexionando sobre su larga trayectoria juntos, se rió: «Me he acostado con él muchas veces», y más tarde confesó: «Vivo para las escenas de sexo con [Redford]».

«El único problema de trabajar con Bob es que, cuando le miro a los ojos, me pierdo en ellos y se me olvida el diálogo», le contó Fonda a Ellen DeGeneres en 2017.

«Me doy cuenta de que he madurado porque, en las tres películas anteriores, siempre estaba enamorada de él. Me enamoraba de él cada vez».

Robert Redford y Jane Fonda asisten a la sesión fotográfica de «Our Souls At Night» durante el 74.º Festival de Cine de Venecia, el 1 de septiembre de 2017, en Venecia, Italia. (Foto de Dominique Charriau/WireImage)

Y gracias a la sinceridad sin tapujos de Jane, ahora sabemos lo mucho que Bob significaba para ella… y para el mundo.

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