El papa León XIV ha recibido unas noticias muy alentadoras tras su reciente operación de cáncer de pulmón.
Los médicos afirman que se ha comprobado que el cáncer se limitaba a su pulmón y que, por el momento, no necesita ningún tratamiento oncológico adicional.
No obstante, los médicos siguen recomendando precaución.
Se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho
El Vaticano ha dado a conocer esta tranquilizadora noticia después de que los especialistas completaran el análisis del tejido extirpado durante la operación del Papa.
Los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora confirmaron que el tumor era un adenocarcinoma de pulmón, el tipo más común de cáncer de pulmón no microcítico.
Pero los resultados también revelaron algo mucho más alentador: la enfermedad estaba localizada y no se había extendido más allá de la zona extirpada.
A continuación, se llevó a cabo una evaluación por parte de especialistas en oncología, quienes determinaron que no era necesario ningún tratamiento adicional.
Leo se sometió a una intervención quirúrgica el 13 de octubre en el Hospital Gemelli de Roma, donde los cirujanos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. La intervención se llevó a cabo mediante una técnica mínimamente invasiva asistida por vídeo, en lugar de la tradicional incisión de gran tamaño.
La intervención en sí duró unos 90 minutos, aunque el Papa pasó aproximadamente tres horas en el quirófano. Los médicos afirmaron que la operación había sido un éxito y que no hubo complicaciones.
Un paso importante en su recuperación
Su recuperación también ha sido alentadora.
Tras cinco días en el hospital, Leo recibió el alta el 17 de octubre y regresó al Vaticano. Antes de marcharse, agradeció personalmente a los médicos, enfermeros y personal sanitario que le habían atendido.
Apenas un día después, se asomó a la ventana del Palacio Apostólico y saludó a las miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro. Durante el Ángelus, dio las gracias a quienes habían rezado por él y afirmó que había sentido de verdad su apoyo. También dijo que volvería gradualmente a sus actividades habituales.
Y ya ha empezado a hacerlo.
Primeras palabras tras la operación
El 21 de octubre, León regresó a la Plaza de San Pedro para su audiencia general semanal, lo que supuso un paso importante en su recuperación.
También hizo un esperado regreso a la vida pública el domingo, apareciendo ante los miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro.
El pontífice, de 71 años, sonrió mientras se dirigía a la multitud en lo que supuso su primera aparición pública importante desde que los médicos le extirparan parte del pulmón derecho durante una intervención quirúrgica en el Hospital Gemelli de Roma. Aprovechó la ocasión para pedir el fin de la violencia en Yemen y para rezar por las víctimas de un reciente atentado en Jordania.

Leo también agradeció a quienes le habían apoyado con sus oraciones durante su recuperación.
«Me gustaría dar las gracias a todas las personas que han estado rezando por mí estos días», dijo el Papa a la multitud.
Y, dado que su recuperación avanza en una dirección positiva, dejó entrever que tiene previsto retomar poco a poco sus responsabilidades habituales.
«Tras haber superado esta delicada fase, como sabéis, ahora reanudaré gradualmente mis actividades», afirmó.
Un futuro incierto
El Papa se mostró en buen estado durante la comparecencia, sonriendo y hablando con normalidad mientras aseguraba a los fieles que estaba listo para empezar a retomar su trabajo, aunque a un ritmo más gradual.
Sin embargo, los médicos siguen recomendando precaución.
Dado que la intervención quirúrgica era aún muy reciente, los médicos le han aconsejado que no realice el viaje en helicóptero previsto a Asís el 27 de octubre. Posteriormente, el Vaticano anunció que Leo no acudiría a la visita y que, en su lugar, enviaría un mensaje a los asistentes al encuentro interreligioso por la paz.
Y sigue habiendo cierta incertidumbre en torno a su agenda a largo plazo.
Leo tiene previsto viajar a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre. Su cirujano ha afirmado que, por el momento, no existe ningún motivo médico que impida el viaje, aunque responsables del Vaticano han señalado que podría ser necesario ajustar su agenda y su ritmo a medida que continúa recuperándose.
El pronóstico y los síntomas
El pronóstico del adenocarcinoma pulmonar puede variar enormemente en función de la fase en la que se detecte el cáncer y de si se ha diseminado.
Según los últimos datos del SEER de EE. UU., la tasa de supervivencia relativa a cinco años para el adenocarcinoma pulmonar es de aproximadamente el 74 % cuando el cáncer aún está localizado, frente a alrededor del 49 % cuando se ha extendido a zonas cercanas y del 14 % cuando ha alcanzado partes distantes del cuerpo.
Estas cifras ayudan a poner en perspectiva el diagnóstico de Leo. Los médicos han indicado que su cáncer se limitaba al pulmón, lo que lo sitúa en la categoría asociada al pronóstico más favorable. Su equipo médico también ha determinado que no necesita tratamiento oncológico adicional tras la cirugía.

CT angiography of the chest showing an adenocarcinoma infiltrating the right pulmonary artery and left pulmonary vein / Shutterstock
El adenocarcinoma pulmonar no siempre provoca síntomas evidentes en sus primeras fases, lo que puede dificultar su detección.
Cuando aparecen los síntomas, pueden incluir tos persistente o que empeora, dolor torácico, dificultad para respirar, tos con sangre, pérdida de peso inexplicable, fatiga e infecciones respiratorias recurrentes.
Dado que estos síntomas también pueden deberse a muchas otras afecciones menos graves, no significan necesariamente que una persona padezca cáncer de pulmón. No obstante, conviene que un médico evalúe cualquier cambio persistente o inusual, sobre todo si no desaparece.