Pakita se perdió y estaba deprimida, mira cuando a los 2 años encuentra a su familia y se vuelve loca de alegría

Encontrarse en la calle, sin hogar ni familia, es una de las cosas más duras que le pueden pasar a cualquiera, incluidas las mascotas. Perros y gatos están acostumbrados a estar con las personas y cuando entran en una familia, lo hacen con el corazón y entregados para toda la vida.

La perrita Pakita fue encontrada en la calle, se pensó que la habían abandonado y la llevaron al refugio de animales argentino Arca Animal.

Pero a los dos años se llevaron una gran sorpresa.

Una persona llevó a Pakita al refugio de animales diciendo que la habían encontrado vagando por las calles y seguramente la habían abandonado.

Pakita fue recibida por Silvia Ferreyra y sus compañeros de la protectora con mucho amor, pero pronto vieron que estaba muy triste.

Ellos se esforzaban para que fuese adoptada, pero las personas que llegaban con la intención de hacerlo, preferían un cachorro, y Pakita ya no era tan joven.

Veían que la perrita estaba deprimida y no dejaba que los voluntarios de la organización se acercasen a acariciarla. Pero ellos no se daban por vencidos.

Y Pakita siguió en el refugio, esperando un hogar. Pero lo que nadie sabía era que Pakita no esperaba conseguir un nuevo hogar, sino volver al suyo.

Un día publicaron una foto en redes sociales para ver si alguien la quería adoptar, e inmediatamente recibieron un mensaje de una mujer, Valeria Nievas, diciendo que la perrita era de su hijo.

La mujer contó que la perrita se había escapado de casa hacía dos años y nunca pudieron encontrarla.

Habían pasado años, así que el antiguo dueño de Pakita, Ariel, tenía sus dudas de si se trataría de su perra.

Cuando se encontraron, la perrita no quería acerarse al principio, pero cuando finalmente lo hizo, comenzó a olisquear a Ariel y entonces sí lo reconoció, y se volvió loca de alegría, no había duda de que era su querido dueño.

Fuente: Facebook Arca Animal

Mira las imágenes del precioso reencuentro:

Qué alegría da verla tan contenta otra vez, y qué bueno que pudieron reencontrarse. ¡Estas son las cosas bonitas que merece la pena compartir!