Jovencita se suicida tras presunta violación por acosadores – deja carta advirtiendo

De una manera u otra, en algún momento de nuestra vida todos hemos vivido el acoso

Hemos podido ser nosotros las víctimas, o haber visto a otras personas cercanas ser objeto de acoso, o incluso haber sido nosotros el acosador. Muchos niños, adolescentes o incluso adultos son víctimas de acoso psicológico y físico en su día a dia y esto hace que sus vidas sean un infierno.

Cassidy Trevan de Melbourne, en Australia, sabía muy bien lo que era eso.

Ella fue objeto de acoso durante mucho tiempo. El acoso era sobre todo psicológico pero varias veces fue incluso físico.

La insultaron con nombres terribles, fue atacada en el colegio y por internet. Incluso su familia fue objeto de vandalismo. En ninguna parte se sentía segura.

 

La situación era tan terrible que hubo un momento que dejó de ir al colegio. Era demasiado. A pesar de las conversaciones sobre el maltrato, las cosas no mejoraron.

Tras todo un semestre fuera del colegio y siguiendo un tratamiento de apoyo, estaba preparada para darle una nueva oportunidad a la escuela. Comenzó tomando dos días libres a la semana para ir aclimatándose.

Posted by Linda Trevan on Monday, 5 September 2016

Las chicas que la trataron mal, le pidieron disculpas, incluso quisieron ser sus amigas y le preguntaron si quería ir al un festival con ellas.Por su puesto que quería. La habían excluido tanto tiempo que incluso si esas chicas habían sido mezquinas con ella, la  necesidad de tener amigos superaba todo.

Posted by Cassidy Trevan on Friday, 23 October 2015

Un plan feo

Lo que Cassidy no sabía era que las chicas tenían un plan mucho más mezquino de lo que nadie podía imaginar.

Las chicas se llevaron a Cassidy a una casa del barrio donde planearon que dos chicos más mayores la violaran.

Las chica esperaron fuera sentadas mientras los chicos la violaban. Ella solo tenía 13 años.

Cassidy denunció la violación a la policía, pero el caso fue desestimado por falta de pruebas. Y todos los implicados quedaron en libertad.

La madre de Cassidy la envió a otra escuela diferente, e incluso cambiaron de zona. Pero los acosadores siempre encontraban la manera de llegar a ella. La atacaban en las tiendas e incluso llamaban a su madre y pedían hablar con ella.

Linda hizo todo lo que pudo, pero veía cómo su hija se iba deteriorando cada vez más. Incluso en un momento, Cassidy ni siquiera podía levantarse de la cama por la mañana.

En diciembre del 2015, Cassidy se suicidó.

Y tras su suicidio, Linda encontró una carta escrita por su hija. Una carta que todo el mundo debería leer. Una carta para todos los que comenten maltrato. Y una carta para todos aquellos que lo han sufrido.

Posted by Cassidy Trevan on Friday, 23 October 2015

Esto es lo que escribió:

“Estudiaba en (omitió el nombre de la escuela) y algunos de los estudiantes que aún asisten a esa escuela me violaron. Sé que esto probablemente suene a una búsqueda de atención, pero sinceramente, nada más lejos de serlo y lo voy a explicar:

Mi objetivo es advertir a otras personas (sobre todo estudiantes pero tambien padres) sobre lo que sucedió. Y lo hago porque estoy preocupada por que pueda pasarle a otros chicos como yo, o al menos que lo intenten. Vosotros tenéis realmente el poder de parar esto. Recordad que la gente que lo hizo eran estudiantes en (omitido nombre escuela). Es difícil de creer, lo sé. Pero es verdad. 

No lo estoy haciendo buscando vengarme de los estudiantes que me violaron, que planearon mi violación, que me acosaron con la violación o algo parecido. No lo estoy haciendo ni siquiera para buscar atención, como he dicho anteriormente. Quiero dejarlo claro. 

Lo hago porque más de 1.500 estudiantes, de edades comprendidas entre los 7 y 12 años, asisten a esa escuela y necesitan que les adviertan. Y quiero hacerlo por lo que me pasó a mí y porque el personal de la escuela no hizo nada para ayudarme (sobre esto habló un poquito más abajo). Es mi deber advertiros y contaros lo que sucedió. (No solo lo que escuchaste en la escuela sino lo que realmente sucedió).

Pero lo hago también por mí misma. Quería que me dejaran en paz después de 1 año y medio. Es sorprendente cuantos estudiantes en (omitido) han oído historias sobre mí y es extraño que todavía cuenten historia sobre ese día.Todavía sigo recibiendo mensajes de estudiantes que nunca conocí y que me contactan en Facebook y me llamaban puta. Me mudé de escuela, me mudé de casa y todavía me siguen contactando y acosando. No puedo evitar que las personas difundan rumores sobre mí pero al menos puedo intentar contar lo que realmente sucedió, viendo que todavía se habla de ello. Pero como dije, honestamente lo que más me importa son los estudiantes que no lo saben y que están en peligro de ser acosados por estos otros estudiantes’

Me llamo Cassidy y fui violada.

Si alguien intenta esto, confía en mí, ¡vale la pena pelear! ¡Lucha! Si no lo haces, te arrepentirás para el resto de tu vida como lo hago yo. ¡Puedes salir adelante!

Ten cuidado. Cuídate.

La carta fue publicada por el canal australiano Channel 9.

La muerte de una joven debido al acoso es una muerte que no se debe tolerar.

Nadie debe sentirse tan mal como para creer que la única salida es quitarse la vida.

Tenemos que trabajar juntos. Estudiantes, padres, maestros, todos necesitamos trabajar conjuntamente para poner fin a esto.

Nadie se debe sentir solo.

La pena de Linda nunca desaparecerá y su hija nunca volverá.

Linda permaneció callada durante mucho tiempo pero después de encontrar la carta de su hija sabía que tenía que hablar sobre todo el horror vivido para advertir a los demás. Aquí puedes leer su publicación.

BULLYING KILLED MY CHILD … I've kept quiet for about this for far too long … There are a bunch of cruel sick kids…

Posted by Linda Trevan on Saturday, 28 January 2017

La trágica historia de Cassidy ha conmovido a miles de personas, y espero de todo corazón que continúe llegando a muchos más.

Si quieres puedes compartir este artículo para ayudar a cumplir el último deseo de Cassidy de correr la voz y detener el acoso. Todos tenemos la responsabilidad de ayudar.