Tweet about this on Twitter Pin on Pinterest Share on Facebook

Médico ve que algo crece en la barriga de una de las gemelas, al girarse hacia la otra se queda shock

La llegada del primer hijo viene siempre acompañada de mil dudas y gran responsabilidad, pero uno pronto se hace con las rutinas del cuidado del nuevo miembro de la familia. ¡Pero imagínate esto por partida doble!

El 4 de junio de 2007 Alissa y Michael Dunn se convirtieron los orgullosos padres de dos niña, las gemelas Isabella y Madeline. Después de un par de días en el hospital los nuevos padres se fueron a casa con sus bebés pensando que todo estaba bien. 

Dos meses después asistieron a una cita médica para una revisión rutinaria. 

El médico pensó que la barriga de Madeline estaba más hinchada de lo normal y su expresión facial cambió rápidamente. 

“Se podía ver cómo la cara del médico había cambiado. Y creo que los dos supimos que esta no iba a ser una visita médica normal”, cuenta Michael. 

Después de varias pruebas, supieron que Madeline, de tan solo dos meses de vida, tenía cáncer.  

No mucho después volvieron a llegar malas noticias. Isabella parecía estar desarrollando los mismos síntomas que su hermana. Tenía el mismo tipo de cáncer en el mismo lugar. 

Las hermanas fueron empeorando, pero les aplicaron un fuerte tratamiento para que las células cancerígenas no se extendiesen por sus pequeños cuerpos.  

El tratamiento era tan fuerte que ni siquiera sus padres podía visitarlas, ya que eran muy sensibles a cualquier posible infección y no pudía ser expuestas a nada externo. 

Pero ya sabemos que una persona, y especialmente un bebé, siempre se siente mejor con contacto humano, así que mantuvieron a las pequeñas juntas. 

Y se veía que las pequeñas se reconocían la una a la otra. Las niñas comenzaron a sonrerír y moverse como hacía mucho que no ocurría. 

Las gemelas fueron mejorando rápidamente. 

Unos meses después de recibir las terribles noticias sobre sus pequeñas, el teléfono sonó. Era el 14 de diciembre y la familia había decorado la casa para celebrar la Navidad. La llamada esta vez traía noticias diferentes, las noticias más esperadas. Las dos niñas estaban sanas, no habían encontrado células cancerígenas en sus cuerpos en los últimas pruebas. 

Desde entonces han celebrado las Navidades igual de sanas y felices que cualquier otra niña de su edad. 

Qué grandes luchadoras son estas pequeñas. Isabella y Madeline son una prueba viviente y maravillosa de que sí se puede superar el cáncer. ¡Comparte su inspiradora historia!