Jacqui Saburido, la mujer que se convirtió en el rostro de “no conducir ebrio”, ha muerto

Conducir borracho es peligroso, irresponsable y una forma segura de causar lesiones graves, tarde o temprano.

Esto es algo que todos sabemos, y algo que se refuerza repetidamente en beneficio de los pocos que intentan resistirse a aceptar el sentido común.

Jacqui Saburido tenía solo 20 años cuando ella y sus amigas estaban dentro del vehículo con el que se chocó un conductor ebrio en Austin, Texas. Dos de las pasajeras del automóvil murieron instantáneamente, mientras que Jacqui sufrió graves quemaduras en todo el cuerpo.

En un ejemplo de coraje y voluntad, esta valiente joven se convirtió en una defensora de la Campaña “los rostros de conducir ebrio” (Faces of Drunk Driving), un programa organizado por el Departamento de Transporte de Texas para crear una muy necesaria campaña de concienciación sobre este tema.

Este año, 20 años después del accidente que cambió su vida, Jacqui Saburido ha muerto a la edad de 40 años.

Jacqui y cuatro de sus amigas regresaban a casa de una fiesta de cumpleaños el 19 de septiembre de 1999, cuando un borracho de 18 años chocó contra su auto con su camioneta.

El vehículo en que se encontraban Jacqui y las demás amigas se incendió. Dos de los pasajeros murieron, mientras que Jacqui sufrió quemaduras de tercer grado en el 60% de su cuerpo.

Según New York Post, Jacqui se había quedado atrapada en el vehículo, con las piernas bloqueadas con la guantera del vehículo. Cuando el personal de rescate llegó al lugar del siniestro, pudieron apagar el fuego con el tiempo suficiente para sacar a las otras dos niñas sobrevivientes, pero no pudieron llegar hasta Jacqui.

Los bomberos llegaron 45 segundos después. Para cuando lograron soltarla y llevarla al hospital, el incendio ya había devastado su cuerpo. Jacqui perdió su nariz, sus orejas, sus labios, su cabello, y estaba casi cegada.

El hombre que conducía el otro automóvil, fue declarado culpable por conducir bajo la influencia del alcohol y por homicidio involuntario en 2001. Fue sentenciado a siete años de prisión.

Jacqui se sometió a 120 cirugías para ayudar a reconstruir su cuerpo, incluido un trasplante de córnea para tratar de restaurar la visión en su ojo izquierdo.

A pesar de todo lo que esta joven había sufrido, a pesar del dolor indescriptible, la desfiguración, las pruebas y los desafíos, no solo sobrevivió, sino que hizo todo lo posible para prosperar.

Jacqui se convirtió en defensora de la campaña “contra la conducción ebria” del Departamento de Transporte de Texas, y al mismo tiempo permitió a los medios usar imágenes de su accidente para concienciar a la gente.

Tomó la iniciativa  y usó su propia desgarradora experiencia para concienciar e inspirar el cambio. Jacqui habló con niños de la escuela, apareció en mitines y eventos, habló por televisión y se aseguró de que su voz se escuchara en todas partes.

En una entrevista por televisión, una vez dijo: “Incluso si eso significa sentarse aquí frente a una cámara sin orejas, sin nariz, sin cejas, sin pelo, lo haré mil veces si eso ayuda a alguien a tomar una decisión inteligente”.

Esta increíble y luchadora mujer falleció de cáncer el 20 de abril de 2019 en Guatemala, Ciudad de Guatemala. Puede que se haya ido, pero su legado vivirá por generaciones..

No deberíamos apoyarnos en una tragedia como la que sufrió Jacqui para recordarnos los peligros que comporta conducir borracho. Todos sabemos los riesgos que ello conlleva, y el hecho de elegir conducir bajo los efectos del alcohol no solo pone en peligro tu vida sino la de todos aquellos que están a tu alrededor.

Por favor comparte si estás en contra de la conducción ebria. ¡Comparte en honor a la memoria de Jacqui!