Ana y Daniel Parra, una pareja española, siguen suscitando un intenso debate sobre su relación tras revelar que también son medio hermanos y que comparten el mismo padre.
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Ana y Daniel Parra llevan juntos 12 años y tienen dos hijos; recientemente han vuelto a acaparar la atención al documentar un viaje por carretera por España en su autocaravana. Su insólita historia de amor comenzó cuando Ana, que ahora tiene 39 años, estaba buscando a un medio hermano al que nunca había conocido.
El padre de Ana abandonó a su familia cuando ella era niña y más tarde formó otra familia. Su madre le contó que tenía un medio hermano, pero Ana no sabía cómo se llamaba. Cuando tenía 20 años, empezó a buscarlo en Facebook y, finalmente, descubrió que se llamaba Daniel.
Por aquel entonces, Daniel tenía 17 años y vivía con su padre. Le habían dicho anteriormente que podría tener una hermana, pero afirmó que su padre nunca le había hablado abiertamente de Ana.
Tras conectar por Internet, los dos descubrieron rápidamente que tenían un vínculo inusualmente fuerte. Empezaron a pasar tiempo juntos, a conocer a los amigos del otro, a ir a conciertos y, finalmente, a vivir juntos. Ambos han afirmado que nunca desarrollaron lo que consideraban una relación tradicional entre hermanos porque se conocieron cuando eran adolescentes. Su relación dio un giro inesperado cuando se dieron un beso mientras bailaban en una fiesta. Ambos se sintieron inmediatamente culpables y dejaron de hablarse durante tres días, atormentados por el hecho de que sus sentimientos se consideraran un tabú.
Sin embargo, al final, Ana y Daniel decidieron seguir adelante con una relación sentimental. Han afirmado que sus amigos acabaron aceptando la relación y que llegaron a ver su vínculo como una historia de amor más que como una relación entre hermanos. «Teníamos una barrera mental impuesta por la sociedad», explicó Ana, argumentando que simplemente eran dos personas que se habían enamorado a pesar de su complicada relación familiar.
Más tarde, la pareja hizo pública su relación en televisión, en parte porque querían evitar tener que explicar su inusual historia familiar a la gente de forma individual. Desde entonces, han seguido enfrentándose a críticas, sobre todo en Internet.
Algunos de los comentarios más duros se han centrado en sus hijos, y los usuarios de las redes sociales afirman que el hecho de que la pareja comparta la misma genética podría aumentar la probabilidad de que surjan problemas de salud. Ana ha rechazado rotundamente esas afirmaciones, señalando que ella y Daniel consultaron a un genetista antes de tener hijos y que les dijeron que no eran portadores de mutaciones genéticas que supusieran un riesgo inusualmente alto.
La pareja tiene ahora dos hijos en común y ha defendido públicamente a su familia, al tiempo que insiste en que no están animando a otros hermanos a entablar relaciones románticas, sino que solo comparten su propia experiencia personal.
Su relación también ha generado complicaciones legales. Ana y Daniel no pueden casarse legalmente en España porque el Código Civil del país prohíbe el matrimonio entre parientes cercanos. Según se ha informado, han consultado a abogados sobre la posibilidad de casarse en Suecia, donde la situación legal es diferente, pero han señalado que el proceso resultaría demasiado caro y complicado, además de que la legislación sueca también ha cambiado a este respecto.
A pesar de la controversia existente, la pareja sigue compartiendo públicamente su vida, incluyendo a su familia y sus viajes. Su historia ha dividido a las redes sociales: algunas personas expresan su apoyo a su derecho a vivir como elijan, mientras que otras siguen sintiéndose profundamente incómodas ante el hecho de que tengan un vínculo biológico.
Para Ana y Daniel, sin embargo, las críticas no han alterado su relación. Sostienen que su vínculo se basa en el amor y que su vida familiar es asunto suyo, aunque su historia poco convencional siga generando un intenso debate en Internet.
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