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Ella adopta a un niño que nadie quería – 27 años después el hace ESTO a sus espaldas

Ingeborg McIntosh no lo tuvo fácil a la hora de adoptar a su hijo. Jordan era un recién nacido que fue dejado en un hogar de acogida y ella tardó cuatro años el convencer a su madre biológica para que le dejara adoptarle. ¿La razón? Ella quería que su hijo fuera a parar a una familia negra.

Pero desde que Ingeborg y Jordan se conocieron se hizo obvio que tenían un vínculo especial. Cuando nadie demostró ningún interés en el niño, Ingeborg finalmente pudo adoptarle. "Le pusieron en mis brazos y fue amor a primera vista", cuenta ella. Pero 20 años después la vida dio un giro dramático...

La familia McIntosh cuidó a unos 125 niños temporalmente a lo largo de los años, pero nadie robó tanto su corazón como Jordan.

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Jordan se crió en la casa de Ingeborg, pero su madre biológica no quería que la familia le adoptara. Prefería que tuviera unos padres adoptivos negros.

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Pero fue imposible encontrar un hogar para Jordan, así que cuando el niño tenía 4 años fue adoptado por Ingeborg. 

“Él era parte de la familia sin importar qué”.

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Dos décadas después, Ingeborg recibió una noticia difícil: los médicos le informaron que tenía una enfermedad poliquística en el riñón y necesitaba un tranplante. Jordan decidió que no podía quedarse y mirar cómo su madre sufría. Decidió actuar sin que su madre conociera sus planes.

Concertó una cita para ver si era apto para el trasplante y el resultado fue positivo.

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“Siento como si estuviera destinado en mi vida”, dijo Jordan. 

“Con suerte puedo hacer más por ella a medida que se hace mayor, pero por el momento es lo mínimo que puedo hacer”. 

Ingeborg insistió en que no lo hiciera, pero Jordan ya lo tenía decidido.

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Cuando Jordan habla de su madre, su amor y devoción son claras: no puede hablar de su bondad sin casi ponerse a llorar.

“Todo lo que ella ha hecho por mi desde que era un niño, sólo quería devolvérselo y demostrarle lo mucho que la aprecio”.

A pesar de la lucha y los tiempos duros, esta historia termina felizmente. Todo gracias al fuerte vínculo entre madre e hijo.

Por favor, comparte esta historia con tus amigos si estás de acuerdo con que Ingeborg ha hecho un magnífico trabajo criando a un hombre del que puede estar muy orgullosa.