Lavinia Mesquita, una tatuadora y creadora de contenidos brasileña conocida en Internet como Lav Medusa, se ha hecho viral tras revelar las devastadoras consecuencias de tatuarse el blanco de ambos ojos.
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La influencer brasileña afirma que el procedimiento ha afectado a casi todos los aspectos de su vida, dificultándole encontrar trabajo, tener citas e incluso relacionarse con sus hijos, quienes, según ella, se asustan al ver su aspecto. También alega que ahora ve el mundo en blanco y negro, llora lágrimas negras, le cuesta leer y escribir, y teme poder llegar a perder la vista.
Mesquita admitió que nunca se planteó hasta qué punto los tatuajes afectarían drásticamente a su futuro.
Encontrar trabajo se ha convertido en un gran reto, según explicó, ya que muchos empleadores juzgan su aspecto antes de llegar a conocerla. Los tatuajes visibles en el rostro y los ojos se asocian desde hace tiempo con la discriminación en la contratación, lo que ha llevado a muchos comentaristas en Internet a describirlos como «el fin de una carrera profesional».
Las citas también se han vuelto difíciles. Mesquita explicó que, como sus pupilas se confunden con la esclera tatuada, la gente a menudo no sabe dónde está mirando, lo que hace que las conversaciones resulten incómodas. También dijo que los desconocidos suelen dar por hecho que practica el satanismo, a pesar de que se identifica como cristiana evangélica.
Quizá lo más doloroso, según afirma, es que sus hijos le han empezado a tener miedo por su aspecto y, a veces, se despiertan llorando después de soñar con sus ojos. Entre las afirmaciones más alarmantes de Mesquita se encuentra que ahora solo ve en blanco y negro.
El oftalmólogo australiano Dr. Ben LaHood explicó que la visión del color proviene normalmente de los conos de la retina, lo que significa que el tatuaje escleral por sí solo no suele afectar a la percepción del color. Sin embargo, si el procedimiento dañara estructuras más profundas del interior del ojo o provocara una inflamación grave, la visión del color podría verse afectada. La influencer también afirmó que llora lágrimas negras. Según el Dr. LaHood, esto puede ocurrir poco después de la intervención, ya que la tinta líquida puede filtrarse por los puntos de inyección. Sin embargo, sería inusual que las lágrimas negras persistieran mucho tiempo después de la cicatrización.
Mesquita afirma además que su vista se ha deteriorado hasta el punto de que le cuesta leer las señales de tráfico, los semáforos o incluso utilizar su teléfono sin ayuda. La influencer admitió que le preocupa que los tatuajes puedan acabar dejándola completamente ciega.
El Dr. LaHood señaló que la ceguera es un riesgo reconocido de los tatuajes esclerales, aunque la probabilidad depende en gran medida de factores como la técnica utilizada, la esterilidad y si la aguja penetra accidentalmente en el ojo o provoca una infección.
A pesar de su arrepentimiento, el oftalmólogo señaló que los tatuajes oculares sí tienen aplicaciones médicas legítimas. En entornos clínicos cuidadosamente controlados, los especialistas a veces tatúan partes de la córnea para reducir la sensibilidad a la luz o mejorar el aspecto estético de los ojos dañados.
La experiencia de Mesquita ha reavivado el debate en Internet sobre los peligros de las modificaciones corporales extremas, y muchos usuarios de las redes sociales califican su historia como una advertencia sobre un procedimiento que conlleva riesgos mucho mayores que los de los tatuajes comunes.
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